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REDUCCION DE MAMAS DE PECHO (MAMOPLASTIA DE REDUCCION)

La reducción de pecho o mamoplastia de reducción es una técnica quirúrgica, empleada para disminuir el tamaño y peso de los senos y conseguir unos nuevos pechos más pequeños, proporcionados, ligeros y firmes.

Más que por razones estéticas, las mujeres que deciden someterse a una intervención de reducción de pecho lo hacen por factores relacionados con la salud.

El hecho de tener unos pechos muy prominentes y voluminosos puede acarrear problemas de salud como dolores de espalda y de cuello, deformidades de la estructura ósea, problemas respiratorios, etc. Además, también puede llegar a afectar psicológicamente, creando inseguridades y complejos a las mujeres que padecen este problema.

Desde el punto de vista estético, lo que principalmente se desea conseguir por medio de una reducción, es devolver la proporcionalidad a la totalidad del cuerpo, unos pechos extremadamente grandes rompen la armonía y crean un efecto antiestético del cuerpo.

Gracias a la intervención, las mujeres obtienen un gran alivio físico además de recuperar la comodidad necesaria para poder realizar actividades para las que antes estaban muy limitadas.

Por lo general, se trata de una intervención que no se suele realizar hasta que la paciente ha completado íntegramente el crecimiento de su cuerpo, a no ser que sean casos graves en los que el crecimiento mamario esté causando grandes perjuicios en la salud física o mental.

Por medio de este procedimiento se reduce la grasa, el tejido glandular y la piel de la mama. Para mantener la proporcionalidad también se suele modificar el aspecto de la areola y su ubicación en una nueva posición.

PROCEDIMIENTO

La mamoplastia de reducción o reducción de pecho consiste en reducir el volumen del pecho, remodelar la mama y situar el complejo areola-pezón en una posición más juvenil. Para ello es necesario extirpar el exceso de tejido graso-glandular y piel, por lo que necesariamente quedarán cicatrices. En casos determinados se puede obtener una reducción del volumen del pecho mediante liposucción.

TIEMPO QUIRÚRGICO

De 2 a 3 horas.

ANESTESIA

A. General es la más segura.

HOSPITALIZACIÓN

Lo normal es con ingreso de al menos 24 horas.

EFECTOS SECUNDARIOS

Dolor, amoratamiento, inflamación y acorchamiento postoperatorios temporales. Presencia  de cicatrices permanentes más o menos extensas.

RIESGOS

Los propios de la anestesia empleada. Dificultad para amamantar. Cicatrices anchas y visibles, hipertróficas y queloideas; infecciones, sangrado, hematoma, necrosis cutáneas; malposición de los complejos areola-pezón, asimetrías mamarias, alteraciones de la sensibilidad del complejo areola-pezón o de la mama.

RECUPERACIÓN

Desde 10 días a 2 semanas. Las cicatrices van haciéndose menos visibles en meses o un año.

DURACIÓN DE LOS RESULTADOS

Depende de la edad, los embarazos, la pérdida y la ganancia de peso, la calidad de la piel, etc. pero en general se mantiene durante años.

Existen varias técnicas cuando se trata de cirugía de reducción de mama, pero la que se suele realizar más con más frecuencia deja una cicatriz alrededor de la areola y otra vertical hacia el surco de la mama. La cicatrices quedan en forma de ancla, o como si fuera una T invertida. Lo que se pretende con este tipo de incisiones es que quede el resultado quede lo más natural posible antes de cerrar el corte. No es una operación difícil pero si que es muy laboriosa, ya que lo que queremos conseguir es una perfecta simetría entre ambos pechos.

La intervención requiere la manipulación de los conductos que llevan la leche al pezón, con lo cual no está recomendado para mujeres que tengan pretensión de dar el pecho a sus hijos.

Una vez se han dejado las mamas con el nuevo tamaño se realizan las suturas y se colocan unos tubos de drenaje y un vendaje alrededor de las mismas. Se exige a la paciente, que ésta esté preparada psicológicamente antes de realizarse la intervención, habiendo medido previamente las consecuencias de la operación.

La reducción de pecho es un procedimiento que dejará cicatrices permanentes en la piel. En las semanas posteriores a la intervención éstas se presentan muy visibles, pues su aspecto es enrojecido y duro, aunque con el paso de los meses el aspecto varía, y se vuelven blancas y prácticamente imperceptibles. De todas maneras, no se puede prever cómo será la evolución de las cicatrices de forma generalizada para todas las mujeres que se sometan a una reducción, pues la cicatrización depende de la capacidad de cada persona, siendo más difícil en las mujeres fumadoras. En todo caso las cicatrices y marcas generadas por la operación siempre se tratan de ocultar y camuflar para que se noten lo mínimo. Por la situación de las incisiones éstas quedan ocultas bajo el bikini o la ropa interior y pasan totalmente inadvertidas.

En ocasiones algunas pacientes pueden llegar a experimentar la pérdida parcial o total de la sensibilidad en el pezón.

La primera vez que el paciente visite la consulta médica, ésta deberá discutir las expectativas reales que desea obtener de la reducción, así como el tamaño óptimo, la forma de la mama y la nueva ubicación del pezón y la areola. Es probable que antes de la operación necesite aportar algún informe médico como una mamografía para analizar los posibles riesgos.

El médico indicará a la paciente las instrucciones pertinentes que será necesario que adopte antes de la intervención para que se realice con éxito. Previamente a la misma no es conveniente tomar determinados alimentos, no fumar si es que la paciente es fumadora, así como interrumpir la toma de aquellos medicamentos que se esté tomando pues podría ser incompatible con la anestesia.

La operación de reducción de mamas se realiza siempre en un hospital y generalmente bajo anestesia general. Tiene una duración aproximada de tres horas, aunque existen excepciones.

La paciente permanecerá unos días en el hospital ingresada después de los cuales podrá reincorporarse muy pronto a la vida normal. Durante los primeros días es normal sentir molestias en las mamas, por eso conviene tomar la medicación que nos hayan indicado en el hospital. También es posible que el aspecto inicial de los pechos no parezca ser el deseado y esperado, esto es debido a la inflamación que deberá ir desapareciendo poco a poco. Será entonces cuando podremos disfrutar del nuevo look.

Los vendajes se retiran al día siguiente o a los dos días posteriores a la operación, que se sustituirá por un sujetador especial que hay que llevar el tiempo que considere el médico.

Es importante no realizar grandes esfuerzos por lo menos durante el primer mes siguiente a la intervención.

La mamoplastia es, en definitiva, una gran solución para aquellas mujeres que necesitan un alivio físico por el volumen y peso de sus mamas. A través de ésta se recupera el confort, la ligereza y un estado emocional más estable y satisfactorio.