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Los Masajes Para La Celulitis

El masaje es tan antiguo como el hombre mismo. Seguramente tras la caricia amorosa, de por sí relajante, surge el masaje como terapia, y encontramos representaciones de masajes en arcillas cocidas al sol en las primeras civilizaciones del Tigris y el Eufrates, y en los papiros que se han encontrado en tumbas egipcias. Homero, en su Odisea, ya citaba el masaje al describir cómo las bellas mujeres friccionaban con aceites aromáticos a sus héroes, a la vuelta de los combates, para aliviarles la fatiga.

Existe también el primer tratado sobre el masaje, llamado Tratado de higiene, escrito por Galeno siglo y medio antes de Cristo. Tampoco podemos olvidar los baños romanos en los que la aplicación de aceites y ungüentos era un ritual cotidiano.

Hubo paréntesis en la Edad Media, tiempo en el que, seguramente, se practicó la caricia, pero no el masaje, dada la austeridad de la época; pero pese a que se habla de ella como un tiempo oscurantista, nos resulta difícil pensar que se perdiera costumbre tan placentera, y lo que puede ocurrir es que no se conserven escritos, de ahí el oscurantismo, pues los cronistas e historiadores de la época se recrean, fundamentalmente, en los aspectos espiritualistas y, sobre todo, bélicos; sin embargo, autores como Jacques Rossiaud y otros nos hablan de los baños públicos en los que los que los hombres del medievo disfrutaban de todo tipo de atenciones.

En el Renacimiento, al igual que otras muchas cosas, resurge el masaje, o al menos vuelve a figurar en la literatura, y esa presencia permanece hasta nuestros días.

El masaje bien dado es de gran utilidad en la celulitis, pero mal dado puede empeorar el cuadro de movilización de los tejidos e incluso endurecer aún más la zona. Por eso es importante la calidad del acto y la altura que debe tener el profesional que aplique el masaje.

Y es que la técnica del masaje no se improvisa, es fruto del aprendizaje y la experiencia, y es tanta la importancia del masaje en el tratamiento de la celulitis, que muchas de las casas comerciales lo saben y han creado unas técnicas de aplicación se sus productos cosméticos que tienen el masaje como apoyo fundamental. Así, muchos de los productos anticelulíticos que salen al mercado vienen acompañados de algún aparato para ayudar en la penetración del producto.

Designaremos masaje al conjunto de manipulaciones practicadas, generalmente sin ayuda de instrumentos, sobre una parte o la totalidad de la superficie corporal. Vamos a analizar los efectos benéficos del masaje.

Activación de la circulación

La presión y el movimiento de los masajes ejercen una acción mecánica directa sobre los tejidos, influyendo sobre las venas y vasos linfáticos que, en el caso de la celulitis, se encuentran comprimidos por los nódulos celulíticos, mejorando así la eliminación de toxinas por el sistema venoso de retorno, y al activarse la circulación sanguínea se produce una mayor aportación de oxígeno a las células, lo que contribuirá a la consecución de un tejido más sano donde los productos de desecho serán eliminados con más facilidad y el paso de los nutrientes será más efectivo. Tampoco hay que olvidar que el masaje favorece la penetración de sustancias activas.

Movilización de los tejidos

Al producirse el desplazamiento de los distintos planos musculares, el masaje ejerce una importante acción mecánica capaz de eliminar las adherencias de los nódulos celulíticos, así como lograr el fortalecimiento de los tejidos laxos de las mujeres que padecen de celulitis blanda, evitando en lo posible la flaccidez.

Efecto sedante

El masaje estimula las terminaciones nerviosas, provocando una relajación de los músculos y una sedación a nivel del sistema nervioso. Todos sabemos que un dolor localizado desaparece con un masaje adecuado. Por tanto, es muy útil en las celulitis dolorosas.

A fin de que el masaje logre el efecto esperado, es necesario tener presente estas sencillas reglas:

  • No debe practicarse en contra del flujo sanguíneo, que va hacia el corazón. Es decir, se practicará en sentido centrípeto; por ejemplo, en el caso de las piernas, se iniciará en la planta del pie e irá progresando en sentido ascendente hasta llegar al muslo.
  • Hay que evitar maniobras bruscas e inadecuadas. Los movimientos deben ser suaves y progresivos.
  • El masaje nunca debe producir dolor.
  • No debe practicarse cuando hay fiebre o afecciones de la piel (eczema, quemaduras, etc.), o enfermedades circulatorias, como arterioesclerosis, flebitis o trombosis.
  • Durante el embarazo hay que llevarlo a cabo con suma precaución.

El buen drenaje

El agua es la fuente de la vida en la mística y en el símbolo, y en la ciencia: del agua parte la vida. Flotamos en el océano primordial del claustro materno (el líquido amniótico), y nuestro organismo es fundamentalmente agua. Como dice la sentencia rusa, “si el pan es nuestro padre; el agua nuestra madre”.

Muchos de los problemas que padece la humanidad están relacionados con el fluido de los líquidos internos, por exceso o por defecto. Pero en las cuestiones del ánima es posible que suframos tempestades del mar interno, galernas en el agua celular, que nos empujen a las grandes pasiones, altas o bajas, pero enormes en cuanto a sus consecuencias.

La metáfora acuática puede servirnos para construir teorías sobre la humanidad y su relación con el cosmos, a la par que con los elementos planetarios, pues si somos agua con sustancias disueltas, nuestra vulnerabilidad es mucho mayor de lo que la humildad nos sugiere.

Pero limitándonos al soma, al cuerpo, es bien cierto que está plagado de ríos y, cuando la enfermedad nos aqueja, también de pequeños lagos (los edemas). El agua en el Mar Muerto tiene tal densidad salina que los cuerpos pueden flotar en ella sin ninguna ayuda. De la misma forma, si nuestro organismo recibe más sal de la debida, retendrá agua y nuestro fluido será más denso. De ahí mi obsesión por hablar de esta cuestión tan importante para la celulitis. Es necesario drenar los ríos somáticos si queremos evitar inundaciones peligrosas.

La armonía y el equilibrio son siempre necesarios para la mente, la belleza, el amor y el arte; el agua de los seres vivos requiere también un balance perfecto si queremos disfrutar de la salud.

Algunas secuelas psicológicas determinan la felicidad como la ausencia de dolor. La felicidad (la salud, el amor, la buena economía) sería el placer, y lo contrario el displacer, o sea, el desequilibrio, la ruptura de los niveles gozosos de la existencia. Pero estas escuelas no se refieren a los estados intermedios, que son los más frecuentes, pues no creo que nadie, a no ser en instantes muy precisos de la existencia, pueda decir que es feliz.

Bien mirado, la felicidad es algo que sólo puede ser considerado en pasado, pues posiblemente seamos incapaces de valorar en presente nuestro gozo. ¡Qué feliz fui ayer! ¡Qué bien lo pasé el verano pasado en la playa!

El agua es vital, es la vida misma. Y es poesía, universo y orden.

El dolor, la enfermedad, es desorden y caos.

El drenaje linfático

La linfa es el fluido que rodea y baña todas las células del cuerpo y constituye el “entorno interno” de esas células.

Igual que no podríamos sobrevivir por mucho tiempo en un entorno contaminado, nuestras células precisan un entorno sano para funcionar perfectamente. El sistema linfático se ha denominado el “dispositivo de desecho metabólico del cuerpo”.

La linfa es un fluido que circula de forma lenta a través de una red de pequeños capilares llamados “linfáticos”. Los frecuentes estancamientos que se producen en cadera y muslos facilitan la formación de la celulitis.

Por eso, el drenaje correcto de la linfa no sólo ayuda a eliminar la celulitis, sino que también es beneficioso para nuestra salud en general

El drenaje linfático manual es un método desarrollado por el doctor Vodder, que se basa en la producción de una serie de presiones y descompresiones alternativas y movimientos circulares que se realizan sobre la superficie de la piel. Está particularmente indicado en el tratamiento de la celulitis, donde ofrece excelentes resultados:

  • Favorece la reabsorción y drenaje de los líquidos retenidos a nivel del tejido conjuntivo.
  • Con los líquidos reabsorbidos se eliminan también los productos de desecho resultantes del metabolismo celular.
  • Como consecuencia de este drenaje y eliminación de residuos tóxicos, disminuye la tendencia a la fibrosis.
  • Tiene un efecto analgésico en aquellos casos de celulitis dolorosa.
  • Favorece la relajación.

Extractado del libro “Stop a la Celulitis” del Dr. Cidón Madrigal. Reproducido con permiso del autor. Todos los derechos reservados.

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Última Actualización: 23/10/2014


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Última actualización: 23/10/2014