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TRATAMIENTO DE LA CELULITIS MEDIANTE LIPOSUCCIÓN

Consiste en un procedimiento quirúrgico que tiene la finalidad de eliminar grasa de zonas específicas del cuerpo en las que queda acumulada y para las que no es eficaz ni las dietas ni el ejercicio.

No se trata de un método para perder peso, sino un método para atacar acúmulos localizados de grasa que afean estéticamente el contorno corporal.

Las zonas que se tratan más frecuentemente con esta técnica son: caderas, abdomen, muslos, rodillas, "pistoleras" y cuello, aunque también se obtienen muy buenos resultados en mentón, mejillas, parte superior de los brazos y de los senos, glúteos y pantorrillas.

Aunque es un tratamiento que en la mayor parte de los casos se realiza de forma individual, a veces es compatible con otras técnicas de cirugía plástica, como pueden ser la abdominoplastia, el estiramiento facial,...

El descubrimiento de esta revolucionaria técnica quirúrgica supuso un gran adelanto en el tratamiento del exceso de grasa corporal, pues hasta ese momento éste se eliminaba junto con la piel en operaciones extremadamente traumáticas que provocaban grandes cicatrices. Desde 1977, que fue el año en el que Illouz la descubrió, conectando una cánula a un aspirador que introdujo bajo la piel y con el que pudo ir separando la grasa de la piel succionándola, se han producido muchos adelantos en cuanto al tipo de anestesia utilizada, los tipos de cánulas, las máquinas que provocan el vacío y aspiran, etc. Como es lógico, los inicios reflejaban aún una técnica que había que depurar mucho, pues se utilizaba anestesia general para todos los casos, se empleaban cánulas de gran tamaño y solo se trataban zonas profundas, pues el riesgo de tocar la piel y dejar irregularidades era alto. Las trasfusiones de sangre eran lo normal. Y permanecer varios días ingresado en la clínica también.

PROCEDIMIENTO

Consiste en la extracción de los acúmulos de grasa de cualquier parte del cuerpo por medio de unas cánulas muy finas. Las zonas más comunes son las rodillas, los muslos, caderas, abdomen y papada. Puede usarse la técnica tumescente, que es una perfusión de suero salinio con anestésico local. También  puede utilizarse la liposucción asistida por aire comprimido o la ultrasónica para grasa muy fibrosa.

TIEMPO QUIRÚRGICO

1- 2 o más horas, dependiendo de las zonas a tratar.

ANESTESIA

Local, epidural o general.

HOSPITALIZACIÓN

Ambulatorio ó 24 horas de ingreso dependiendo del volumen extraído.

EFECTOS SECUNDARIOS

Pueden aparecer moraduras, sensación de quemazón, edema, acorchamiento, que son pasajeros.

RIESGOS

Asimetría. Pigmentación de la piel, retención de líquidos. Infección

RECUPERACIÓN

1 semana. La total recuperación, hasta 6 meses

DURACIÓN DE LOS RESULTADOS

Permanente.

Actualmente, se utiliza anestesia local más sedación y epidural en zonas pequeñas, y solo anestesia general en algunos casos cuando la zona a tratar es muy grande. No es necesario realizar trasfusiones de sangre pues la pérdida de sangre es mínima. Se pueden tratar tanto las zonas profundas como las superficiales y ya no es necesario permanecer ingresado en la clínica en casi ninguna ocasión.

La liposucción se realiza en quirófano, y tiende a durar de una a tres horas en función de si la zona a tratar es mayor o menor. La extensión de la zona tratada también influirá en que sea necesario permanecer ingresado la noche siguiente a la misma o no.

Prepararse correctamente para la liposucción es muy importante para la buena realización de la intervención y para obtener los mejores resultados. En una primera sesión con el médico se hablará sobre todo el procedimiento, los riesgos que tiene y las limitaciones. Los detalles de la técnica quirúrgica que se va a seguir con ese paciente, así como la anestesia que se va a utilizar, el lugar donde se realizará la liposucción.

El médico creará un historial del paciente en el que incluirá todos aquellos datos que pueden influir en la cirugía, de tal manera que pueda determinar el riesgo del paciente a la misma. Prestará especial atención a si toma algún tipo de medicamento, si fuma o no, si toma anticonceptivos orales y, en general, si tiene algún tipo de problema de salud. Por último examinará las acumulaciones de grasa que tiene, y el tono y firmeza de la piel para determinar la técnica quirúrgica que usará con él. Este es el momento, también, para que el paciente formule todas las preguntas que tenga acerca de la liposucción.

Antes de la operación, unas dos semanas antes, es importante dejar de tomar medicamentos que puedan llegar a afectar a la coagulación de la sangre, como por ejemplo, la aspirina. Si el paciente es fumador, es recomendable dejar de fumar antes de someterse a esta cirugía. El día anterior a la operación, el paciente deberá preparar ropa cómoda y suelta para el momento de salir del hospital, y descansar lo suficiente. Además de hablar con alguien para que le acompañe a la salida de la clínica y le lleve a casa.

El mismo día de la intervención es importante que no coma ni beba al menos 6-7 horas antes de la misma, para no tener ningún tipo de problema de digestión cuando se encuentre bajo los efectos de la anestesia.

Ya en la clínica y antes de entrar en quirófano deberá firmar una hoja en la que afirme saber los riesgos que corre al someterse a esa operación. Una vez se encuentre en el quirófano se le harán unas fotos de las zonas que se van a tratar, para compararlas con las fotos que se le harán después de la intervención y posteriormente, estando de pie, se le dibujarán círculos concéntricos con un rotulador alrededor de las zonas en las que se va a actuar.

Aunque la técnica básicamente es la misma para todos los tipos de liposucción, sí que existen algunas variantes a la misma. Hay liposucciones en las que no se realiza ninguna infiltración, se trata de la liposucción seca, mientras que luego existen otras en las que se inyecta suero, en más o menos cantidad que la grasa aspirada y cuyo objetivo es sustituirla, llegando a la técnica tumescente, en la que se introduce la misma cantidad aproximadamente de solución (adrenalina más un producto anestésico como lidocaína) que de grasa que se vaya a extraer, de tal manera que los tejidos adquieren un aspecto hinchado.

La técnica tumescente o superhúmeda se utiliza frecuentemente en la actualidad pues tiene grandes ventajas. Al usar adrenalina disminuye la pérdida sanguínea, la zona permanece dormida durante más horas, no es necesaria tanta cantidad de suero pues la solución ya es suficiente y además la infiltración de líquidos facilita el paso de la cánula por los tejidos cicatriciales.

La técnica consiste en extraer la grasa por medio de una varilla hueca, llamada cánula, que es introducida bajo la piel a través de pequeñas incisiones de tamaño entre un cuarto y un tercio de pulgada, y que está conectada a una máquina que hace el vacío o a una jeringa, según el caso, y que por medio de movimientos de vaivén que va realizando el cirujano va despegando la grasa de la piel y succionándola.

Las células grasas que se eliminan de estas zonas no vuelven a formarse, sin embargo si el paciente no se cuida, las células grasas que quedan pueden llegar a expandirse y provocar un aumento de peso en todas las partes del cuerpo.

La succión o aspiración puede realizarse de diferentes maneras. De tal manera que podemos hablar de diferentes tipos de aspiración: aspiración manual (poco traumática, lenta e indicada para zonas delicadas de las que haya que extraer poca cantidad de grasa. Se realiza con una cánula conectada a una jeringa y un bloqueador que realiza el vacío), aspiración mecánica asistida (facilita la labor del cirujano, pues no necesita hacer tanta fuerza para meter la cánula, es capaz de sacar más cantidad de grasa en un período de tiempo menor. Apta para tratar zonas difíciles por su dureza, como la espalda. La cánula va conectada a un motor), aspiración con liposuctor (es perfecta para extraer grandes cantidades, aunque es necesario que el cirujano tenga mucha experiencia para evitar que se produzcan hoyos y zonas irregulares. La cánula está conectada a un aparato liposuctor que no es más que una bomba de vacío que produce una presión negativa de 1 atm de una manera constante y permanente durante un período de tiempo) y por último, la liposucción ultrasónica (esta técnica cuenta con la ventaja de que a la vez que extrae grasa produce la retracción de la piel, también ayuda al cirujano a que no tenga que hacer tanto esfuerzo siendo muy efectiva en zonas fibrosas y con cicatrices. El inconveniente es que es lenta y que puede producir quemaduras. Consiste en la transformación de la energía de los ultrasonidos en energía mecánica, la cual es introducida en la cánula).

Tras la operación se proceden a colocar durante 2 o 3 días tubos de drenaje dentro de la piel para evitar que se acumulen fluidos, y se envuelve la zona con un vendaje elástico, que será reemplazado en 3 o 6 días por un prenda compresiva de tipo faja, que deberá llevarse durante un mes y medio, de tal manera que la zona tratada tenga una presión permanente que evite el sangrado, disminuya la inflamación y favorezca la adaptación de la piel al nuevo contorno.

A veces se pone la faja compresiva directamente. Después de la liposucción, es del todo normal, que se sienta un dolor leve, que puede ser calmado con analgésicos o caminando, que aparezcan moretones, disminución de la sensibilidad e inflamación de los tejidos, los cuales irán pasando con el tiempo. A veces pueden ser necesarios de uno a tres meses para que pasen. También se puede tener sensación de quemazón, la cual se puede aliviar con la medicación que haya prescrito el cirujano.

Las incisiones que se han hecho para meter la cánula, se suelen hacer en zonas poco visibles, y las cicatrices que quedan tras la operación bien se dejan cerradas con puntos o bien se dejan abiertas, para que los cardenales y la hinchazón disminuyan. Estas cicatrices con el tiempo van disimulándose En algunas ocasiones cuando la piel del paciente no tiene la elasticidad adecuada, tras la liposucción pueden quedar irregularidades que es necesario tratar con liposucciones posteriores del mismo tipo que la primera o bien con liposucción ultrasónica.

La recuperación puede durar de días a meses, según la extensión de la zona tratada. Aunque en la mayoría de los casos, el paciente puede volver a realizar su vida normal en el trascurso de 7-14 días, consiguiendo la recuperación total en algunos meses. En los días posteriores es necesaria la ayuda de alguna persona que le ayude en casa, pues es importante que el paciente repose.

Los candidatos perfectos para realizarse una cirugía de este tipo son aquellos que tengan más de 18 años, un peso normal pero acumulaciones de grasa en ciertas zonas, que tengan la piel firme y elástica, y una buena salud. También es fundamental tener un conocimiento perfecto de lo que pueden obtener con esta cirugía: no elimina una gran cantidad de peso, ni las estrías ni la celulitis de la piel. Ésta última no está relacionada con la proporción de grasa que tenga una persona, y aunque la liposucción puede ayudar a atenuarla de forma temporal, son muchos los factores que influyen en su aparición y que no pueden cambiarse. Entre ellos, la genética o el grosor de la piel.

A la hora de realizar esta técnica existen algunas contraindicaciones. No es adecuado realizarla si se tiene una circulación deficiente, si se ha sometido el paciente a una cirugía reciente en la misma zona, si existen problemas cardíacos o respiratorios, si el paciente sufre obesidad mórbida, es alérgico a la lidocaína, diabético o hipertenso pues el riesgo es alto y los resultados a largo plazo inexistentes. En mujeres embarazadas o en período de lactancia, tampoco es recomendable.

En principio se trata de una técnica muy segura si los medios materiales y humanos son los adecuados, sin embargo, toda intervención que requiera el paso por el quirófano tiene una serie de riesgos y complicaciones. Los que se pueden producir con la realización de la liposucción son: infecciones, acumulaciones de líquido que hay que drenar, daños en la piel o en los nervios, pérdida excesiva de líquidos lo cual puede producir un shock, cicatrices queloides, traumas severos cuando se succionan varias zonas extensas a la vez, coloraciones en la piel si se expone al sol muy rápidamente la zona o las zonas tratadas, también se pueden producir coágulos de sangre y de grasa, quemaduras por fricción, hemorragias, complicaciones asociadas con la anestesia (dolor de cabeza, alteraciones neurológicas, cardíacas,.), etc.

Los resultados, aunque son apreciables nada más salir del quirófano, no se ven al 100% hasta que no pasan de tres a seis meses, cuando la piel termina por ajustarse al nuevo contorno y se tense. Si el grado de la elasticidad de la piel es bueno, lo cual depende de la edad y la genética, el resultado puede que se vea mucho antes.

Los resultados pueden llegar a ser permanentes si se mantiene una alimentación sana y equilibrada y se realiza ejercicio físico de forma regular. Además, en el caso de coger peso, éste se distribuirá de forma más homogénea, y en mucha menos cantidad en las zonas operadas.

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