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GRACIAS, YA NO FUMO.
Cada año más españoles
se animan a combatir el vicio del tabaco
El tabaco, el único producto que provoca lesiones por consumirlo
según las instrucciones, continua sumando adeptos. Pero también
son cada vez más las personas que intentan liberarse de la
adicción, y los métodos y sistemas de ayuda con que
cuentan para conseguirlo. Acupuntura, biorresonancia, terapia de
grupo, parches o chicles de nicotina, hipnosis, relajación...Si
es usted fumador empedernido y empieza a padecer de tos matutina,
sensación de esclavitud, rechazo social, y/o mala conciencia
por lo compulsivo, insano y caro de su vicio, convénzase:
dejar de fumar es posible. Para corroborarlo, ÉPOCA relata
algunas experiencias reales y cercanas de grandes fumadores que hoy
ya no lo son.
El pasado diez de mayo, bajo la atenta supervisión de una
doctora, di las últimas caladas oficiales a un cigarrillo–estaba
en marcha un reportaje sobre la posibilidad de dejar de fumar, con
mis propios pulmones a prueba.
Nada más apagarlo empezó una sesión de unas
dos horas; biorresonancia, acupuntura, mentalización y relax.
Desde entonces soy una fumadora que no fuma. Tengo momentos de satisfacción
y momentos de angustia. Pero cada día que pasa, los primeros
empiezan a superar a los segundos y hoy puedo decir, con asombro,
que dejar de fumar es posible.
No ha sido fácil, y desde luego, sola no lo hubiera conseguido.
El éxito se lo debo a mi propio esfuerzo, al apoyo de amigos
y familiares, y al hecho de someterme a un tratamiento de terapias
combinadas. Acudí para ello al
Centro de Medicina Biológica Esbeltic Model, en Madrid. Allí me
explicaron su sistema de desintoxicación, “es muy fácil.
Por un lado provocamos una bajada rápida del nivel de nicotina
para disminuir las molestias del síndrome de abstinencia.
Para ello aplicamos terapias alemana, como la biorresonancia, que
ha demostrado eficacia en la eliminación de toxinas. En segundo
lugar, con la ayuda de la acupuntura, bloqueamos la angustia y la
ansiedad que aparecen al dejar de fumar y que empeoran el carácter
o inducen a comer más. Y, por último, con terapias
de relajación y apoyo psicológico, potenciamos la aversión
al cigarrillo para que deje de resultar agradable su olor y su sabor”.
El secreto de del éxito: Motivación personal

Mientras la doctora me explicaba todo el proceso yo estaba nerviosa
y sin dejar de pensar
en el tabaco. De pronto me flaquearon las
fuerzas, se me olvidaron todos los motivos por los que quería
dejar de fumar, “¿pero que hago yo aquí?”.
La doctora inicio entonces un test de valoración y mientras
contestaba a sus preguntas: “llevo 17 años fumando;
tabaco rubio; actualmente, cerca de dos paquetes diarios; no vivo-
aunque si trabajo- en ambiente fumador; toso poco pero me duele
la garganta cada mañana...”, recupere el interés
por dejar un vicio que, además, me costaba algo asi como
20.000 Pts. al mes, me irritaba los ojos e impregnaba mi ropa de
casa de olor y humo.
Dos horas después, con dos mini agujas en las orejas,
un frasco de gotas homeopáticas “para el mono” y
muchos caramelos sin azúcar, estaba convencida de lograrlo.
Había pasado la prueba pulmonar – que confirmó que
estaba al 60% de mi capacidad-, los cincuenta minutos de biorresonancia – algo
tan sencillo e indoloro como mantener las manos sobre dos soportes
magnetitos- , y otros tantos de acupuntura –en orejas , brazos
y piernas- y de relajación. Salí de la clínica
dispuesta a poner de mi parte. Porque eso si me lo habían
repetido: “No hay métodos panacea, solo sistemas de
desintoxicación y ayuda. El secreto del éxito depende
del convencimiento personal”.
Un mes después no puedo definirme como ex fumadora –tuve
que recurrir a las terapias de refuerzo de Esbeltic Model, ya que,
en dos ocasiones, me venció la tentación y no solo
fume, sino que robe los cigarros-. Pero, repito, soy una fumadora
que no fuma y cada día que pasa me siento mejor y más
satisfecha.
Dejar de fumar está de moda. La presión social, las
terribles estadísticas médicas y los repetidos mensajes
sobre los efectos del tabaco en el organismo surten su efecto. Pero
los motivos para plantearse el abandono de este vicio y los sistemas
para intentarlo, suelen ser completamente personales. María
lo dejó por pura hipocondría y no necesitó más
que su voluntad y su aprensión para lograr el éxito.
No hay métodos infalibles:
Rosa ha cambiado el vicio por los chicles de nicotina, ya no fuma,
pero no para de mascar. Carlos, que consumía tres cajetillas
diarias, se autosugestionó con la edad: “me convencí de
que a partir de los 40 cada cigarro que fumas son dos años
de vida. Así, el 1 de mayo de 1998 fumé mi último
cigarro, consciente de ello, pero lleno de dudas...En los tres
primeros meses llevé un paquete de tabaco en el bolsillo.
Nunca lo abrí. Y hasta hoy. Me considero fumador, me encanta
el aroma del tabaco y estar con gente que fuma. Me hace ratificarme
en mi propósito y me recuerda mi logro: he conseguido no
fumar”. Ángeles, que llegó a fumar paquete
y medio de tabaco rubio al día, ha hecho varios intentos
para dejarlo; a las bravas y con ayuda. Pero reconoce que no lo
intentó convencida y que el hecho de engordar varios kilos
minó su propósito. “Me encantaba fumar y me
encontraba perfectamente. Probé la auriculoterapia pensando
que me iba a quitar las ganas de tabaco y que dejar de fumar no
me iba a costar ningún trabajo. Pero seguí teniendo
ganas, estaba ciega por fumar y apenas aguanté dos semanas”.
Fue años después cuando vencida por la presión
familiar y la machacona influencia de su marido, Ángeles
se animó a probar los parches. “Un laboratorio me
propuso participar en un programa de tres meses con reducción
progresiva de la dosis de nicotina. Primero 30 Mgr, luego 20, y
luego 10. Los parches eliminan el síndrome físico,
pero tienes que vencer el psicológico, el que asocia el
tabaco y el gusto que da en multitud de momentos y actos cotidianos.
Esa vez estaba convencida de que quería dejar de fumar y
lo conseguí. Lo fundamental y lo más positivo del
tratamiento fue el hecho de no poder fumar sin quitarte el parche.
Hoy llevo 5 años sin fumar. Soy ex fumadora y siempre alerta”.
En cualquier caso, lo que es evidente es que no hay métodos
infalibles para dejar
el tabaco. Lo que hay son sistemas de ayuda
para los menos voluntariosos y los más enganchados. De la
terapia de grupo a la sustitutiva con nicotina (TSN) ya sea con chicles
o con parches; la digipuntura, hipnosis, imposición
de manos, acupuntura para dejar de fumar o productos que aún no se comercializan en España,
como los inhaladores bucales o nasales, o el Bupropión, un
antidepresivo al parecer eficaz para acabar con la adicción
al tabaco...Todos los métodos resultan efectivos dependiendo
de cada persona, pero en cualquier caso precisan de la voluntad y
el esfuerzo del fumador por dejar de serlo. “En esto de romper
con el tabaco – dice Ángeles – solo depende de
ti mismo”.
Los males:
El tabaco es malo para el corazón, perjudica los pulmones
y a la circulación sanguínea, favorece la aparición
de cáncer de laringe, esófago, boca o riñón;
eleva el colesterol, puede afectar al feto, causa infertilidad
y adelanta la menopausia, aumenta los perjuicios de catarros y
gripes, deteriora las encías, amarillea dientes y dedos,
deshidrata la piel, engrasa el pelo, produce caspa, aumenta la
celulitis...En pocas palabras, fumar envejece. Daña la salud,
e incluso acorta la vida. Todo científicamente probado.
La OMS acusa al tabaco de provocar 25 enfermedades, y cada año
intensifica sus campañas contra ese producto. Recientemente
su directora general, Harlem Brundtland, ha declarado al tabaco
y a la nicotina “los máximos enemigos junto a otras
enfermedades convencionales, como la malaria”.A este cúmulo
de males se suma la persecución social a que están
sometidos hoy los fumadores, en muchas ocasiones, marginados a
las peores zonas de restaurantes y locales públicos, por
no hablar de los edificios de empresas, organismos y servicios
públicos. En los aeropuertos, por ejemplo, el fumador tiene
que recorrer metros y metros de terminal antes de encontrar una
zona ad hoc. Incluso entonces puede sentirse observado con mal
disimulado desprecio. Hasta la educación se ha perdido.
Cualquiera puede aceptar un : “Perdone, ¿le importaría
dejar de fumar? Me molesta mucho el humo”. Pero tristemente
resulta mas habitual el: “¡Qué peste! ¡Tire
ese cigarro a váyase!” (con los insultos y tacos de
rigor). Parece incomprensible de todo punto de vista que aun haya
alguien que fume. Estímulos, apoyo físico y moral
y mucha voluntad.
Fuente: Época, numero 747, 21
de junio 1999
Los tratamientos de Esbeltic Model incluyen la depilación láser, tratamientos
capilares, cirugía plástica, aumento
de labios, tratamientos para dejar
de fumar, el maquillaje
permanente y el Toxina Botulínica. Para más información,
llame al 91 554 25 00.
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