Un problema con solución
La alopecia es el nombre técnico que se le da a la caída del cabello. Aunque los problemas de caída de cabello se suelen agrupar en un mismo saco, las causas pueden ser distintas.
Podemos hablar a grandes rasgos de tres tipos: la alopecia androgenética, que como su nombre indica tiene un origen genético y afecta a más de la mitad de los varones de más de 50 años de edad; la alopecia areata, que afecta a ambos sexos por igual sin importar la edad, y que, aunque no se conocen con seguridad sus causas parece tratarse de algún tipo de problema autoinmunitario, reconociéndose fácilmente, pues el cabello no se cae de forma uniforme sino en placas repartidas por el cuero cabelludo; y por último la alopecia difusa, que puede venir desencadenada por fiebres especialmente altas, estrés,…
En torno a la caída del pelo, existen toda una serie de creencias. Es muy común, a nivel popular, creer que la pérdida de cabello coincide con ciertas estaciones del año, sin embargo esto no es cierto, ya que el pelo sigue su propio ciclo, que no tiene porqué coincidir con ellas. Tampoco es necesariamente verdadero que el pelo rizado es más resistente que el liso, aunque sí lo es que el pelo rubio suele ser más frágil que los tonos oscuros.
Es importante recordar, que va a ser normal que siempre se produzca una cierta caída de pelo, ya que está en constante renovación, por tanto solo deberemos preocuparnos si vemos que el ritmo de pérdida de pelo se incrementa. En ese caso, deberemos tomar las medidas adecuadas sin esperar a llegar a la calvicie.
Existen numerosos tratamientos capilares que ayudan a frenar la caída del pelo, incluso quirúrgicos, mediante el empleo de microinjertos de pelo que consiste en trasladar folículos de pelo desde las zonas resistentes a la caída (la nuca básicamente) a las zonas donde existe pérdida de pelo.

