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Realizarnos algún tratamiento de estética destinado a mejorar nuestro aspecto externo eliminando las arrugas, las manchas de la piel o exfoliándola profundamente con la dermoabrasión o el fotorejuvenecimiento, requiere de unos cuidados posteriores Aunque se trata de tratamientos que no necesitan el paso por el quirófano y que “aparentemente” no producen ningún tipo de agresión, esto no es 100% verdadero, y esta agresión aunque no es visible es indudable que se produce. Los efectos que la piel sufre tras someterse a cualquier tratamiento de rejuvenecimiento cutáneo son similares a los de una quemadura del sol. Se muestra roja e irritada, debido a que se modifica su equilibrio cutáneo. Para minimizar estos efectos y conseguir que la piel recupere su equilibrio natural debemos hacer caso a las recomendaciones que nos dé el dermatólogo o el doctor que haya llevado a cabo la intervención.
La piel tras estos tratamientos se presenta sensible e intolerante a cualquier producto y debido a la alteración que su barrera externa ha sufrido es muy probable que esté más predispuesta a sufrir algún tipo de infección por gérmenes. Para evitar todo esto hay que dejar de usar los productos cosméticos habituales durante aproximadamente dos semanas o un mes pues contienen elementos (ácido retinoico, glicólico,…) que pueden irritar esta piel sensible. Además, es recomendable utilizar cremas que aporten un nivel alto de hidratación, un efecto calmante y que aumente las defensas de la piel. Otros consejos que nos dará el profesional es no realizar movimientos exagerados con la cara, pues puede doler debido a la tirantez que presenta la piel. Por supuesto, no debemos olvidar los efectos nefastos que el sol puede ocasionar sobre la piel si no la protegemos convenientemente. Para ello, es recomendable aplicarse una crema protectora que incorpore una protección frente a los rayos ultravioleta A y B, y un factor mínimo de 25, aunque si puede ser pantalla total mucho mejor. Y naturalmente, debemos recordar, que nuestra relación con el centro estético y el médico que ha llevado a cabo el tratamiento no acaba en el momento de realizarlo, sino que cualquier duda o incidencia que se produzca tras los mismos debe ser resuelto por ellos.
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La multitud de tratamientos estéticos que existen hoy en día permite que cualquier persona encuentre una solución para el problema que sufra, independientemente cuál sea éste. Ya no solo existen tratamientos específicos para la mujer sino que cada vez son más los hombres los que se acercan a las consultas de medicina estética para corregir partes de su anatomía con las cuales no están contentos.
La barriga es, sin duda, una de las zonas más problemáticas para los hombres, pues con el paso de los años, la vida sedentaria, la falta de ejercicio, la ingesta de un número de calorías superior a la necesaria,…convierten esta zona en un objetivo muy fácil para la acumulación de grasas.
Hasta hace muy poco el único remedio con el que se obtenían resultados era la abdominoplastia. Y aunque, actualmente continua siendo la técnica que logra eliminarla completamente, existen muchas otras que ayudan a mejorar el aspecto de esta zona, y que no resultan tan drásticas.
Vamos a mencionar cuatro de estas técnicas, de una forma muy breve:
- Refining: consiste en una intervención menor que tan solo requiere anestesia local y no precisa de hospitalización ni de puntos. Se trata de extraer la grasa con un aparato de precisión que se introduce bajo la piel mediante una incisión de milímetros. Este aparato produce un movimiento oscilante que consigue despegar el tejido graso. Una vez se ha despegado este tejido se introduce una sonda que emite ondas de alta frecuencia y que diluyen esta grasa ya despegada, que después se extraerá con una bomba de succión.- Ultrasonoterapia: combina dos efectos; el de las ondas, que provoca una serie de dilataciones y contracciones, que produce un micromasaje celular, y el térmico, pues la energía que absorben los tejidos se acaba degradando y se convierte en calor. Ambos consiguen una reducción de volumen, una disminución de la contractibilidad muscular, liberación de histamina y aumento del metabolismo intercelular.- Carboxiterapia: consiste en la inyección de anhídrido carbónico muy puro, en estado gaseoso, bajo la piel. Con esta técnica se consigue la vasodilatación periférica, de tal manera que aumenta la combustión de las grasas. Además se consigue reducir el volumen del tejido adiposo localizado.- Mesoterapia: consiste en la administración en dosis muy bajas de productos homeopáticos que se introducen en la piel mediante pequeñas inyecciones. Produce varios efectos: activación de la microcirculación, regeneración de los tejidos, eliminación de líquidos y toxinas, y disolución de la grasa de aquellas capas de la piel a las que las cremas no llegan.
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Cuando se trata de corregir defectos de la nariz, la técnica que más rápido nos viene a la cabeza por ser la más conocida es, sin lugar a dudas, la rinoplastia. Sin embargo, hay casos para los que existen otras alternativas. Una de ellas es la rinomodelación, que consiste en corregir ciertos defectos nasales mediante la infiltración de distintas sustancias o materiales de relleno.Aunque da muy buenos resultados, no es una técnica que pretenda sustituir a la rinoplastia sino proveer al paciente de una alternativa más al obligado paso por el quirófano, bien porque su caso no lo necesite obligatoriamente o sencillamente le dé miedo operarse. Con ella se consiguen corregir narices aguileñas, chatas, levantar la punta de la nariz, corregir el caballete nasal, disminuir la abertura de las fosas nasales o corregir las secuelas de operaciones previas (por ejemplo: la práctica de una rinoplastia tradicional puede corregir en exceso el tabique, por lo que es necesario camuflar este hecho con pequeñas cantidades de relleno). Esta técnica surgió a raíz de algunas operaciones de rinoplastia tradicional, en las cuales los cirujanos comprobaron como el perfil de la nariz cambiaba al administrar la anestesia. Así, surgió la idea de poder modificar el perfil aplicando específicamente un material de relleno. El material de relleno que se utilizará en cada caso debe decidirse entre el especialista y el paciente, en función del historial clínico del mismo, el tipo de rinomodelación que se quiera realizar y el tipo de piel que posea.Los más utilizados son los materiales reabsorbibles como el ácido hialurónico reticulado, cuyos resultados duran de un año a un año y medio, aunque también se utilizan las acrianidas o acrilatos que dan resultados más duraderos (cuatro a cinco años). La metodología de la técnica es sencilla: primero se inyecta un material reabsorbible para comprobar que el paciente no sufre rechazo y que el resultado obtenido es del gusto del paciente. Si es así, a los 12 meses se infiltra un material de más larga duración. Para conseguir un resultado natural las inyecciones se llevarán a cabo en 2 o 3 sesiones. Las ventajas más destacadas de esta técnica es que no requiere pasar por el quirófano, se utiliza una anestesia similar a la que usan los dentistas, por lo que las molestias que se producen durante la misma son mínimas, no es necesario postoperatorio y desde el primer momento se puede hacer vida normal.
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Es muy difícil luchar contra el paso del tiempo y los efectos que éste produce. Podemos retardar con una alimentación adecuada, ejercicio y el uso de productos que la cosmética pone a nuestro servicio, lo más posible su ataque, pero más tarde o más temprano, nos puede alcanzar.
Cuando este momento llega, no debemos pensar en que la única solución para corregir todos estos pequeños problemas se encuentra en pasar por el quirófano. Existen numerosas técnicas que de forma poco invasiva los solucionan con resultados igualmente fantásticos.
Las zonas que más se ven afectadas por el envejecimiento son: el escote y el cuello, las estructuras faciales como los pómulos, las cejas, la nariz y los labios, y en general la piel.
Al cumplir años, es inevitable que la nariz caiga, dándonos el eterno aspecto de enfadados, para devolverle su posición sin pasar por el quirófano, se puede recurrir a una remodelación nasal mediante infiltraciones de hialurónico que tienen un resultado inmediato y duradero (18 a 24 meses), y que tan solo provoca una inflamación el día después de su aplicación.
Igual que se produce una caída de las estructuras de la nariz, disminuye la tensión de los músculos de la frente, de tal manera que se forman arrugas, y las cejas también caen. Para rejuvenecer esta parte, se pueden utilizar infiltraciones de toxina botulínica que paraliza el músculo que sujeta la ceja (en España el Botox solo está permitido para la frente), radiofrecuencia que produce un calor en frente y párpados y estimula la producción de colágeno o sujetando la ceja por debajo de su extremo lateral al cuero cabelludo mediante unos “hilos aptos” como si fuera un anclaje y que no necesita ningún tipo de corte.
Para el caso de los pómulos que han perdido firmeza, así como para los labios que van adelgazándose se puede utilizar el sculptra, que son inyecciones de ácido poliláctico que nutren e hidratan la piel, y en el caso de los labios levantan la comisura de los mismos. Se aplica con crema anestésica y los resultados, con 2 o 3 sesiones mensuales, se van notando poco a poco y duran de 18 a 24 meses.
Dos grandes olvidados son el escote y el cuello, que requieren del láser para tratar los problemas del envejecimiento que se dan en la piel de estas dos zonas. Su tratamiento requiere de las manos de un buen profesional, ya que no todos los laseres valen para tratar estas zonas, además el tipo de paciente y la extensión de la zona dañada influye en la elección de uno u otro.
La piel en general, también se ve alterada con los años y el ataque de la contaminación, el aire acondicionado, las calefacciones y el sol… Se apaga y pierde el grosor y la textura. Uno de los tratamientos más revolucionarios actualmente y que está dando resultados increíbles es la bioestimulación cutánea, que consiste en tomar una pequeña cantidad de sangre del paciente y separar la parte del plasma donde están las plaquetas, para extraer los factores de crecimiento de las mismas. Éstos se infiltran en la epidermis después para estimular la regeneración cutánea en una sola sesión.
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Son numerosas las investigaciones que se llevan a cabo con el objetivo de encontrar nuevos tratamientos, cada vez menos agresivos, que traten el envejecimiento de la piel. Atrás han quedado las técnicas que estiraban la piel del rostro y modificaban las estructuras faciales de una manera tan extrema que a veces al volver a mirarse en el espejo la persona no llegaba a reconocerse. Una de las últimas técnicas que han llegado al mercado es aquella que utiliza la “energía de plasma de nitrógeno” o tratamiento con Rhytec, que no solo actúa superficialmente sino también en las estructuras que hay bajo la superficie. Sus resultados se observan prácticamente desde las primeras semanas y meses, prolongándose éstos durante todo un año. Es una técnica que se ha implantado con éxito en otros países y que está dando sus primeros pasos aquí en España. Entre sus múltiples ventajas está la de que no se trata de un tratamiento quirúrgico, con lo cual no existe ningún tipo de postoperatorio y el paciente puede volver a la rutina diaria inmediatamente. El tratamiento consiste en una serie de sesiones (una o varias) que dura más o menos 60 minutos, en las que se aplica esta energía sobre el tejido de la piel en impulsos cortos, provocando una estimulación del colágeno, que es lo que da a la piel el aspecto de renovación o regeneración. Aunque las molestias durante las mismas son mínimas, a veces se puede utilizar anestesia local. Después de las sesiones pueden aparecer pequeñas rojeces en la piel y que se pele la zona tratada durante los 3 o 4 días siguientes. Es un tratamiento ideal para tratar arrugas, pieles dañadas por el sol o envejecidas, estrías, así como acabar con las cicatrices provocadas por el acné. Además de utilizarse sobre la piel del rostro, da muy buenos resultados sobre el cuello, el escote o las manos. Se puede usar como un tratamiento único, pero también como complemento para cirugías plásticas de la cara u otros tratamientos que se estén realizando de rejuvenecimiento facial. Como estimula a la vez las fibras elásticas y la colágenas, el resultado que se obtiene es muy completo y eficaz.
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Meterse en un quirófano voluntariamente para cambiar alguna parte de nuestra anatomía es una decisión que debe ser tomada muy seriamente y que siempre debe ir apoyada por la opinión de un experto que nos oriente. Actualmente es tan común el uso de la cirugía estética para cambiar alguna parte de nuestra anatomía que se ha perdido un poco de vista la seriedad que hay que tener ante este tema. Operarse por estética no es como ir a la peluquería o hacerse la manicura. Inyectarse alguna sustancia, retocarse una zona del cuerpo o directamente operarse son opciones muy válidas y eficaces para corregir imperfecciones que nos afectan profundamente, llegando a limitar nuestra vida cotidiana, siempre que los motivos que nos impulsen a ello sean reales y meditados, y que no se trate de una decisión tomada a la ligera que siga los dictados de alguna moda pasajera. El límite que separa una decisión acertada para operarse de una que no lo es, es muy fina, pues la subjetividad del individuo ante el problema dificulta a veces distinguir lo correcto. ¿Hasta qué punto podemos decir a una persona con una nariz prominente que debe o no tener tanto complejo como para operarse? La respuesta es sencilla, tan solo hay que seguir la máxima siguiente “La belleza reside en el equilibrio y la proporcionalidad”. Es necesario que no pierdas de vista el conjunto de tu cuerpo una vez decidas someterte a una operación de estética: si eres bajita y delgada, unas prótesis de pecho voluminosas no serán la opción más acertada. Aunque la ayuda y la opinión del profesional es esencial, antes de operarte ten claras tus expectativas e intenta que éstas sean lo más realistas posibles: los labios de Angelina Jolie son muy bonitos, pero cada persona es diferente y lo que a uno le puede quedar bien a otra le puede no resultar tan favorecedor. Si comprendes además las siguientes ideas básicas la decisión será mucho más madura:
- Una operación es una cosa muy seria, no es como cambiar de peinado.
· La única solución no está en la cirugía. Existen otras soluciones que dan los mismos resultados. El lifting, por ejemplo, da muy buenos resultados y es extremadamente eficaz cuando los tejidos están muy caídos. Si no es así, hay otros métodos como las infiltraciones de hialurónico o la radiofrecuencia que ayudan a mejorar el aspecto de la piel. En el caso de las liposucciones ocurre lo mismo, existen técnicas y tratamientos menos agresivos que dan a la larga mejores resultados (mesoterapia, vela smooth, cavitación…).
- El cirujano debe aconsejarte y no acceder a todo lo que tú quieras.
- Desconfía de aquella persona que te quiera operar a toda costa.
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