Más joven sin bisturí
A pesar de las novedades en cirugía estética anti-envejecimiento algunos son, al principio, reacios al bisturí y a pasar por el quirófano. Para ellos existen muchas novedades en medicina antie-envejecimiento y en tratamientos cosméticos. Una larga carta que incluye desde las cremas especializadas, nutritivas y enriquecedoras hasta tratamientos con masajes. Por no hablar de la gimnasia facial.
Para comenzar lo mejor es acudir a un especialista que determinará las necesidades específicas de nuestra piel. Para ayudar a mejorar su aspecto, tanto por dentro como por fuera, es necesario –si no lo hacemos ya— comenzar a beber un mínimo de dos litros de agua al día. Además deberemos revisar nuestra alimentación. La piel es un elemento vivo y se nutre con lo que ingerimos. Es importante tomar la cantidad adecuada de vitaminas, minerales y proteínas para que recuperar o conservar el aspecto luminoso.
Se ha hablado mucho de la importancia de incluir la vitamina A en la dieta para mejorar el aspecto de la piel. Un tipo de vitamina que está, por ejemplo, en los lácteos. Pero si vamos a incluir más de este tipo de alimentos en nuestra dieta, mejor hacerlo con lácteos bajos en grasa. No hay que olvidar que no existen milagros, no por incluir más vitaminas en nuestra alimentación vamos a experimentar un cambio asombroso en nuestra piel. Nada es así de rápido.
Los remiendos no valen
No podemos olvidarnos de tratamientos muy efectivos como la fototerapia. Una manera poco agresiva de rejuvenecer la piel. También existen masajes y tratamientos cosméticos rejuvenecedores que, hechos por profesionales pueden ayudar a que la piel parezca mucho más joven. Sin embargo, no hay que dejarse engañar y acudir a un centro especializado. Los remiendos no funcionan. Algo que se ha visto y comprobado con, por ejemplo, las infiltraciones de bótox en clínicas poco solventes y no autorizadas.

