Miedo a la anestesia
El principal miedo al que se enfrentan las personas que quieren someterse a algún tipo de operación estética es la anestesia.
Este miedo, fundado tan solo en una falta de información, puede quitarle a cualquier persona las ganas de someterse a alguna operación de este tipo.
Y aunque es entendible este sentimiento, también es cierto que es reparable. Los propios profesionales en cuyas manos nos ponemos, deben acabar con todas nuestras dudas, pues si bien es cierto que la anestesia entraña unos riesgos, éstos cada vez son menores, ya que en este campo se ha avanzado mucho en los últimos años.
La aplicación de la anestesia es tan importante como la propia operación, por lo que su utilización debe recaer en manos de un especialista, que tratará al paciente antes, durante y después de la intervención. Mientras el cirujano está operando, él debe estar presente, atento a un monitor que refleja el estado de las constantes vitales del paciente solventando cualquier complicación que se pueda presentar a lo largo de la misma.
Dependiendo del tipo de operación de la que se trate, así como de los antecedentes y necesidades de cada paciente se utilizará una anestesia u otra. Los tipos de anestesia que se utilizan son: local, epidural, sedación y anestesia general.
Anestesia Local: consiste en insensibilizar mediante fármacos, que producen una parálisis, la zona sobre la que se vaya a realizar la operación. El paciente se mantiene consciente en todo momento, pudiendo colaborar durante la misma. La operación de esta manera se puede realizar sin ingreso hospitalario, siendo la recuperación mucho más rápida. Es apta para cirugía de párpados, de orejas,…
Anestesia epidural: duerme una parte específica del cuerpo con anestésicos locales que bloquean grupos de nervios o una zona de la médula espinal. El paciente también permanece consciente. Con esta anestesia se duerme la parte inferior del cuerpo, por lo que a veces se usa para liposucciones.
Sedación: se administra por vía intravenosa, y se utiliza combinándola con la local y la epidural para evitar que el paciente se ponga nervioso. Las funciones respiratorias, reflejas y cardiovasculares del paciente permanecen intactas. El paciente no llega a estar inconsciente, aunque sí permanece tranquilo durante la operación. Se usa en intervenciones de implantes faciales, dermoabrasión,…
Anestesia general: se administra mediante gases que se inhalan y fármacos por vía intravenosa. Con ella, el paciente entra en una inconsciencia total, de tal manera que no sienta dolor, no recuerde nada y se le relajen los músculos. El paciente debe pasar al menos una noche en el hospital. Se utiliza para hacer cirugía del abdomen, lifting de muslos,…
Lo principal es elegir una clínica que cuente con buenos cirujanos, porque si éstos lo son, también lo serán los anestesistas.

