Los riesgos de la depilación láser en salones de belleza y peluquerías
Hoy en día es muy frecuente encontrar en los barrios de cualquier ciudad, una gran diversidad de locales en los que se oferta la depilación por láser u otro tipo de tratamiento estético a muy bajo coste.
En el caso de la depilación por láser, nos encontramos ante un tipo de oferta que presenta poquísimas garantías y que puede entrañar posibles riesgos de salud para los clientes que se someten a ella.
Originalmente, los tratamientos de depilación por láser se practicaban únicamente por personal cualificado en clínicas de estética especializadas, pero más tarde y tras la creciente demanda de personas que solicitaban un modo de depilación permanente, muchas peluquerías y salones de belleza incluyeron dentro de la oferta de sus productos los tratamientos con láser. Otro caso es el de centros-franquicias, que unidas a estos otros también han aprovechado la demanda para expandirse por las calles de las grandes ciudades.
El principal requisito (y garantía a la vez) que exige la utilización del láser es que debe recaer en manos de personal con una preparación adecuada, pues su mal uso puede provocar problemas a nivel cutáneo que se traduce en quemaduras, rojeces y manchas en la piel. En los centros no especializados este instrumento suele ser aplicado por personal sin experiencia ni formación para ello, que se consideran “expertos” tras haber recibido algún curso intensivo de capacitación, y que utilizan el láser sin ningún control y sin ningún tipo de supervisión.
Muchos consumidores se dejan atrapar por los bajos precios, sin pensar que el tratamiento que van a recibir puede llegar a ser de mala calidad pues muchos de estos aparatos son de poca potencia con lo cual son necesarias un gran número de sesiones para que el tratamiento sea efectivo, de tal manera que al final para obtener un buen resultado habrá que gastar más dinero que si desde el principio se hubiera realizado en el centro correcto. En otros casos se adquiere tecnología de segunda mano, ya obsoleta, que puede resultar peligrosa. Por otro lado el cuidado de los láseres requiere de un mantenimiento especial y caro al que estos locales no suelen prestar atención.
El láser no es una técnica que pueda realizar cualquiera pues puede hacer perder dinero, tiempo y sobre todo poner en peligro nuestra salud.

