¿Lipoescultura o liposucción?

En realidad estamos hablando de la mima técnica, lo que ocurre es que la palabra lipoescultura es más descriptiva que la de liposucción, ya que se trata de una técnica de remodelación corporal que lo que pretende es esculpir la figura quitando la grasa sobrante de aquellos puntos en los que se haya acumulado mediante unas cánulas que se introducen a través de mínimas incisiones.

Es una técnica relativamente nueva con la que se puede conseguir una silueta más estética, acabando con las temidas acumulaciones de grasa o lipodistrofias, que se forman por el aumento del número de células adiposas en puntos concretos del cuerpo.

Aunque esta técnica se utiliza para acabar con la grasa; no es una técnica de adelgazamiento, pues hay que diferenciar entre la grasa localizada (lipodistrofias) y la grasa generalizada, para lo que es mejor un buen plan de adelgazamiento, que controle la dieta y ejercicio regular. Tal vez después cuando se hayan perdido los kilos sobrantes sí que sea adecuado utilizar la lipoescultura para eliminar los acúmulos grasos localizados.

No se pierde demasiado peso, aunque si es significativa la reducción de medidas, que oscila entre 2 y 4 tallas dependiendo de la persona.

La liposucción da excelentes resultados, pero no es una técnica definitiva, pues después de ella se puede volver a coger peso, por lo que es necesario cuidarse. Si el exceso de peso posterior a la liposucción no es demasiado grande, al volverlos a perder se puede volver a recuperar la figura tal cual estaba tras la operación.

El candidato ideal para esta cirugía puede ser casi cualquier persona, lo necesario es que tenga buena salud y un peso cercano al normal, pero con depósitos de grasa corporal, Aunque también los pacientes con sobrepeso notarán buenos resultados. En cuanto a la edad no hay límites.

El principal miedo de esta cirugía, más que la operación en sí, es el postoperatorio. Éste, si se siguen las recomendaciones de los médicos no tiene porqué tener complicaciones. Es importante durante los 2 o 3 meses posteriores, que es el tiempo en que tardan los tejidos en volver a su estado original después de la cirugía y del proceso de inflamación, la utilización de una faja que actúa de dos maneras: en los primeros momentos reduciendo el sangrado y el proceso inicial de inflamación y después favoreciendo la retracción de la piel para que ésta se vaya amoldando al cuerpo y a la nueva figura trabajada con la cirugía. También es importante someterse a sesiones de drenaje linfático manual.


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