La Lipectomía de muslos
En ocasiones, cuando existe una gran pérdida de peso repentina, es posible que se produzca un desagradable efecto antiestético en la parte superior de los muslos, el cual es posible corregir con la lipectomía de muslos. Con esta cirugía se pueden corregir, de manera efectiva, los daños estructurales que afectan a las fibras de la dermis, como las estrías y la flaccidez de la piel que hace su aparición en la zona trasera de las piernas. Aunque existen otras alternativas como la aplicación de masajes en la zona o el ejercicio físico, éstos no consiguen erradicar definitivamente este problema.
En algunos casos esta técnica es compatible con la liposucción, consiguiendo evitar con su utilización los daños en la vascularización de la zona que se está interviniendo. El paciente que decida someterse a este tipo de intervención debe tener en cuenta que antes de realizarla el profesional médico debe valorar la conveniencia y la compatibilidad de la operación. Para ello, en la consulta inicial, se procederá a examinar el estado de salud del paciente, para lo cual puede ser conveniente aportar pruebas médicas relacionadas con el estado vascular de las extremidades. Los problemas relacionados con enfermedades de tipo venoso o linfático pueden hacer que este tipo de cirugía sea incompatible y que no se pueda realizar con seguridad, por lo que en estos casos sería aconsejable abandonar la idea de operar y seguir otro tipo de tratamientos que aunque no fuera tan eficaz sí que pueda mejorar el problema.
Una vez descartados posibles problemas de este tipo, un anestesiólogo es el que debe decidir el tipo de anestesia que se utilizará en la intervención y someterá al paciente a las pruebas pertinentes para averiguar la tolerancia a la misma. La lipectomía de muslos se debe realizar siempre en un hospital o clínica adecuados para que se pueda actuar correctamente y solventar, sin ningún tipo de riesgo, cualquier tipo de complicación que se pueda presentar.
A la hora de practicar la intervención, lo primero que el cirujano hace es marcar sobre la piel la zona que desea reparar. Estas marcas van desde la región inguinal hasta el pliegue de la parte baja del glúteo. Una vez realizadas las marcas, el cirujano procede a despegar la piel y la grasa subcutánea. La técnica consiste básicamente en tensar al máximo la piel de la parte interna del muslo y recortar la que no sirve. Posteriormente se practican las suturas necesarias y se cubre con un vendaje la zona para evitar infecciones. El proceso de recuperación es rápido y durante este tiempo puede ser aconsejable cubrir los muslos con un tipo de faja especial y seguir siempre las recomendaciones del médico.

