La depilación láser perfecta
Para que una depilación láser alcance los niveles de perfección que se esperan de ella se precisa una combinación de factores que no es raro que se presenten, pero que son imprescindibles para no obtener resultados indeseados.
Estas circunstancias van desde el color del pelo a depilar hasta las caracterÃsticas propias del paciente y la destreza del médico o especialista que se encargue del adecuado manejo del laser. Vamos a comentar algunos de estos condicionantes para valorar esta eficaz técnica dermoestética y no levantar falsas esperanzas en su utilización.
Para obtener buenos resultados
El pelo muestra un grosor distinto dependiendo la zona en que aparezca, por lo que se deberá variar la energÃa requerida para lograr su destrucción definitiva. Otro importante detalle es que un pelo exhibe notables diferencias en su color. Lo mejor serÃa que el vello a depilar fuera completamente negro; sin embargo, en una misma persona es fácil encontrar pelos de diferentes tonalidades: canosos, castaños, rubios, rojizos, etc.
El color de la piel también es de capital importancia de acuerdo a los diferentes fototipos. La profundidad del folÃculo a destruir también se constituye como un detalle importante, y ésta puede variar de acuerdo a la zona del cuerpo que se trate de depilar y a las singularidades fÃsicas de cada persona.
Factores complementarios
Hay que tener en cuenta que el láser solamente puede lograr su máximo nivel de eficacia a cierta profundidad en la zona a depilar, y mucho de ello depende de la potencia que pueda lograr y del tipo de rayo que se utilice para el tratamiento. La etapa de crecimiento que muestra el pelo no puede dejarse de lado. Es en la fase conocida como anágena en la que el láser logra los mejores resultados en su aplicación.
Los bulbos pilosos que se hallan en una fase telógena o catágena son más difÃciles de eliminar y la depilación láser habitual no produce alteraciones significativas en esas etapas. El pelo tiene la siguiente estructura: raÃz, tallo, bulbo, glándula sebácea, músculo pilo erector, papila dérmica y un área que contiene las células sobre las cuales trabaja la radiación laser.
Se puede distinguir la vida del pelo en tres etapas principales: la anágena, donde se presenta el crecimiento del vello; la catágena, cuando se distribuye el folÃculo; y la telógena, donde el crecimiento experimenta una deceleración.



