El lifting endoscópico
Para eliminar las huellas que dejan en el rostro, la edad, el efecto de la gravedad, los factores ambientales (contaminación, exposición al sol,…), los gestos y la alimentación inadecuada se puede recurrir a diferentes métodos, entre ellos a la cirugía estética, y dentro de ésta al lifting que es una de las intervenciones de estética que más desarrollo y evolución ha tenido en los últimos años. El más conocido es el lifting tradicional o clásico, pero existe otro, algo más tecnológico: el lifting endoscópico.
El descubrimiento del lifting endoscópico y su utilización en intervenciones parciales de la cara, se produjo allá por el año 1989 en Estados Unidos, pero no fue hasta 1995 cuando empezó a utilizarse sobre el rostro completo. En España, sin embargo, su aparición fue algo más tardía con respecto al país pionero, y hasta hace un par de años no llegó a nosotros esta técnica nueva de estiramiento para recuperar la juventud de toda la cara.
Con el lifting endoscópico se obtienen los mismos resultados que con el tradicional, aunque la intervención tiene alguna diferencia con el lifting de “toda la vida”. El estiramiento se lleva a cabo con anestesia local y utilizando un endoscopio, que consiste en una fibra óptica rígida de unos 4 mm de diámetro que se introduce en el cuerpo a través de la boca o a través de cortes hechos para tal efecto, y que lleva incorporada una pequeña cámara de vídeo que permite ver los tejidos más profundos a través de un monitor e instrumental quirúrgico de minúsculo tamaño con el que el cirujano, valiéndose de lo que ve a través del monitor, va llevando a cabo la intervención. Las cicatrices que se producen son mínimas, por lo que es una buena alternativa para personas con poco pelo o frente muy ancha, ya que éstas son imperceptibles.
Este lifting también es aconsejable en caras que no tengan excesiva piel sobrante o aquellas en las que ésta no esté muy relajada, por lo que constituye la solución idónea para mujeres de mediana edad, porque además de mejorar el aspecto del rostro, que aparece más joven, logra cambiar positivamente y de forma mínima la expresión, como por ejemplo subiendo una ceja. Sus resultados, aunque muy buenos, no son eternos y no detienen el avance del tiempo, por lo que tal vez, al cabo de los años sea necesario repetir la operación para seguir manteniendo el rostro joven.

