Cuidado con los remedios caseros
Mascarillas, infusiones, cremas… los remedios de la abuela a veces pueden ser efectivos y otras no. El problema es cuando no son inocuos. Muchas veces aquello que una amiga nos cuenta que es bueno, por ejemplo para adelgazar o para rejuvenecer la piel puede ser, en realidad perjudicial para el organismo. En el cuidado del cuerpo no vale todo y en este mundo debe permanecer fundamentalmente el sentido común.
“Me han dicho que si mezclas curry con azafrán en un vaso de agua caliente y te lo tomas todos los días en ayudas adelgazas”, esta típica frase recomendando un remedio casero se puede volver contra nosotros. No estamos hablando de leche con miel para dormir mejor y mejorar la garganta o de cerveza para dar lustre al cabello de vez en cuando. Remedios como esos pueden ser perjudiciales para nuestro estómago.
También hay que tener cuidado con las dietas recomendadas por otros o incluso leídas en Internet. Dietas como la del sirope de arce que suponen el ayuno de varios días y que se hacen sin control médico. Algo que puede, tarde o temprano, pasar factura a quien la hace. Lo que se consigue pronto se pierde pronto y en esas ocasiones no hay que olvidar el efecto rebote o yo-yo. Los kilos que pronto se pierden pronto se recuperan y a veces con un regalito de más.
Los expertos recomiendan también tener mucho cuidado con las cremas preparadas en casa a base de mezclas que pueden llegar a ocasionarnos lesiones en la piel. No estamos hablando de los remedios de toda la vida, sino de ocurrencias populares que nadie ha comprobado que sean ciertas.
Lo mejor, si queremos adelgazar o si queremos cuidar nuestra piel, es recurrir a un especialista para que nos haga un estudio personal y un seguimiento. De esta manera no ponemos en riesgo nuestro cuerpo, nuestra salud y tenemos acceso a un tratamiento personalizado, diseñado específicamente para nosotros.

