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Son numerosos y muy conocidos los diferentes métodos que existen para tratar el envejecimiento cutáneo y realizar exfoliaciones o peelings de la piel. Las consecuencias de ambos procesos son muy desagradables y, en algunas ocasiones, difíciles de asumir tanto por hombres como por mujeres.
Tanto en aparatología como en cosmetología no han parado de desarrollarse todo tipo de tratamiento, técnicas,… ofreciéndonos interesantes soluciones ante estos problemas. Sin embargo, a pesar de los increíbles resultados que se obtienen; en ciertas ocasiones algunos tratamientos de este tipo nos muestran su lado más amargo, produciendo ciertos problemas o efectos adversos. Es indudable que el desarrollo de cualquier tratamiento, en cualquier campo de la medicina, tiene sus pros y sus contras.
¿Cuales son estos efectos adversos que pueden hacer su aparición al someternos a algún tratamiento de este tipo? Por ejemplo, problemas de sensibilización de la piel; aumento del riesgo de hiperpigmentaciones o la aparición de problemas capilares entre otros.
La alternativa a ciertas sustancias que se encuentran en muchos de los productos que se utilizan para realizar peelings o rejuvenecimientos, y que pueden producir estos efectos, se llama acido ascórbico o vitamina C, muy conocida por las innumerables propiedades beneficiosas que posee.
Esta vitamina es frecuentemente utilizada en cosmetología porque es una gran aliada de la piel. Tiene propiedades exfoliativas, produce una mejora de la respuesta inmunitaria de nuestra dermis y estimula la síntesis del colágeno.
Por medio del método de resurfacing facial con vitamina C podemos obtener, en muy pocas sesiones, grandes cambios en la superficie de la piel. Esto, unido a que es un tratamiento muy fácil de desarrollar y que posee muy pocas incompatibilidades, es lo que hace posible que se pueda aplicar a casi todo tipo de pacientes.
El único aspecto que hay que tener en cuenta es saber utilizar la dosis adecuada para poder obtener los resultados exfoliantes que nos ofrece el acido ascórbico.
En definitiva, se trata de un tratamiento muy suave y más efectivo que otros, exento de reacciones adversas de sensibilidad ni eritemas y que mejora la actividad celular a nivel subdérmico.
Mascarillas, infusiones, cremas… los remedios de la abuela a veces pueden ser efectivos y otras no. El problema es cuando no son inocuos. Muchas veces aquello que una amiga nos cuenta que es bueno, por ejemplo para adelgazar o para rejuvenecer la piel puede ser, en realidad perjudicial para el organismo. En el cuidado del cuerpo no vale todo y en este mundo debe permanecer fundamentalmente el sentido común.
“Me han dicho que si mezclas curry con azafrán en un vaso de agua caliente y te lo tomas todos los días en ayudas adelgazas”, esta típica frase recomendando un remedio casero se puede volver contra nosotros. No estamos hablando de leche con miel para dormir mejor y mejorar la garganta o de cerveza para dar lustre al cabello de vez en cuando. Remedios como esos pueden ser perjudiciales para nuestro estómago.
También hay que tener cuidado con las dietas recomendadas por otros o incluso leídas en Internet. Dietas como la del sirope de arce que suponen el ayuno de varios días y que se hacen sin control médico. Algo que puede, tarde o temprano, pasar factura a quien la hace. Lo que se consigue pronto se pierde pronto y en esas ocasiones no hay que olvidar el efecto rebote o yo-yo. Los kilos que pronto se pierden pronto se recuperan y a veces con un regalito de más.
Los expertos recomiendan también tener mucho cuidado con las cremas preparadas en casa a base de mezclas que pueden llegar a ocasionarnos lesiones en la piel. No estamos hablando de los remedios de toda la vida, sino de ocurrencias populares que nadie ha comprobado que sean ciertas.
Lo mejor, si queremos adelgazar o si queremos cuidar nuestra piel, es recurrir a un especialista para que nos haga un estudio personal y un seguimiento. De esta manera no ponemos en riesgo nuestro cuerpo, nuestra salud y tenemos acceso a un tratamiento personalizado, diseñado específicamente para nosotros.
Siempre hablamos de mantener una piel joven y bonita. De los tratamientos que existen para rejuvenecerla y repararla o evitar su deterioro. Pero no solemos hablar del antes. Casi nadie se preocupa de las muchas agresiones que la piel, un órgano vivo, sufre cada día. Maquillajes, polución, humo. Elementos que, desde fuera de nuestro organismo, pueden hacer que la piel parezca más ajada y mortecina. Con ese característico color grisáceo de los que no se cuidan o han pasado una mala noche.
Por eso es tan importante cuidar la piel durante toda la vida. Así los tratamientos después serán mucho más efectivos. Un paso tan senillo como puede ser limpiar la piel antes de acostarse o al levantarse por la mañana es algo que mucha gente no suele hacer. Muchas veces basta con un jabón suave y adecuado o un gel limpiador para dejar la piel limpia. A veces es adecuado también aplicar un poco de tónico para desincrustar la suciedad y las toxinas que están más afianzadas. Después, siempre, crema hidratante. No vale cualquiera, lo mejor es dejarse aconsejar por un profesional y escoger la adecuada para cada tipo de piel.
Espejo del alma
También es útil hacerse de cuando en cuando una limpieza facial a fondo, pero para esto lo mejor es acudir a un centro especializado. Así, se eliminan células muertas, toxinas y suciedad que ha penetrado más dentro de nuestra piel. Es una de las muchas fórmulas que existen para mimar un órgano que muchas veces, como no duele, queda completamente desatendido. La piel no “se pica” como los dientes, pero si no se cuida también puede sufrir daños. Y como dicen la cara es el espejo del alma
También existen tratamientos que, una vez visibles los efectos de, por ejemplo el envejecimiento, permiten acabar con las molestas arrugas y volver a tener una piel suave y lisa. Sin embargo no hay que olvidarse, la piel es un órgano vivo y debemos cuidarla, después de tratamiento mucho más. Lo mejor es pedir consejo de la mejor forma de limpiar e hidratar el rostro después de haberse sometido a tratamientos de relleno de arrugas, botox o fotorejuvenecimiento
A pesar de las novedades en cirugía estética anti-envejecimiento algunos son, al principio, reacios al bisturí y a pasar por el quirófano. Para ellos existen muchas novedades en medicina antie-envejecimiento y en tratamientos cosméticos. Una larga carta que incluye desde las cremas especializadas, nutritivas y enriquecedoras hasta tratamientos con masajes. Por no hablar de la gimnasia facial.
Para comenzar lo mejor es acudir a un especialista que determinará las necesidades específicas de nuestra piel. Para ayudar a mejorar su aspecto, tanto por dentro como por fuera, es necesario –si no lo hacemos ya— comenzar a beber un mínimo de dos litros de agua al día. Además deberemos revisar nuestra alimentación. La piel es un elemento vivo y se nutre con lo que ingerimos. Es importante tomar la cantidad adecuada de vitaminas, minerales y proteínas para que recuperar o conservar el aspecto luminoso.
Se ha hablado mucho de la importancia de incluir la vitamina A en la dieta para mejorar el aspecto de la piel. Un tipo de vitamina que está, por ejemplo, en los lácteos. Pero si vamos a incluir más de este tipo de alimentos en nuestra dieta, mejor hacerlo con lácteos bajos en grasa. No hay que olvidar que no existen milagros, no por incluir más vitaminas en nuestra alimentación vamos a experimentar un cambio asombroso en nuestra piel. Nada es así de rápido.
Los remiendos no valen
No podemos olvidarnos de tratamientos muy efectivos como la fototerapia. Una manera poco agresiva de rejuvenecer la piel. También existen masajes y tratamientos cosméticos rejuvenecedores que, hechos por profesionales pueden ayudar a que la piel parezca mucho más joven. Sin embargo, no hay que dejarse engañar y acudir a un centro especializado. Los remiendos no funcionan. Algo que se ha visto y comprobado con, por ejemplo, las infiltraciones de bótox en clínicas poco solventes y no autorizadas.
Cierto que lo importante es sentirse joven, pero en este sentimiento también influye si lo parecemos o no. Para conseguirlo un corte de pelo moderno, un revolcón a nuestro fondo de armario y el uso de cremas específicas es importante pero también podemos recurrir a tratamientos específicos de rejuvenecimiento.
Con la edad la piel aparece descolgada y mucho más flácida, nuestros poros se ven mucho más abiertos y suelen aparecer manchas solares en nuestra piel. Eso no es todo, lo normal es que con los años pequeñas venitas y capilares que tenemos se rompan con el paso del tiempo y nuestro rostro aparece con menos lustre y brillo que cuando teníamos diez años menos.
¿Cómo podemos terminar con todo esto?. Es importante hidratar la piel, tanto por dentro como por fuera. Para ello es necesario beber como mínimo un litro y medio de agua al día, eso permitirá que nuestra piel esté hidratada por dentro. También es importante ser previsor y comenzar a utilizar cremas hidratantes y cremas específicas con tiempo de antelación.
Luminosidad
A pesar de todo con el paso de los años el envejecimiento no perdona y cuando sus marcas y signos ya han aparecido podemos terminar con ellas con tratamientos externos como cremas antienvejecimiento y peelings, pero también con el fotorejuvenecimiento , un proceso que utiliza la luz para borrar las líneas de expresión. Los signos de que hemos envejecido no sólo se perciben en el rostro, también se ven en las manos, brazos y escote. Partes que se pueden tratar también con este sistema.
Es un tratamiento que suele tener efectos visibles inmediatos, además es sencillo y no precisa Como complemento podemos usar cremas pero también sistemas más avanzados y con resultados más rápidos, como los peeling quimicos químicos, que además de pulir nuestra piel por fuera lo hacen por dentro.
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