Hoyitos en la piel, apariencia granulada o la llamada piel de naranja suelen ser un problema común para muchas mujeres. Incluso para las más delgadas. Es la celulitis, un trastorno circulatorio a nivel local que provoca que las células grasas no drenen bien y se acumulen bajo la piel grasa, líquidos y toxinas.
Además hay ciertos factores que provocan o hacen más posible que salga celulitis: mala circulación, un estilo de vida sedentario, baños de agua demasiado caliente, una dieta poco equilibrada, algunos fármacos o incluso factores psicológicos como el estrés. Por no olvidar los factores genéticos u hormonales que favorecen la celulitis.
Hay tres tipos de celulitis que se pueden identificar con facilidad:
Celulitis circulatoria: es la celulitis incipiente, suele estar asociada a problemas circulatorios y a problemas de retención de líquidos. Las personas con piernas cansadas también tienen mayor propensión a este tipo de celulitis.
Celulitis quística: es la típica piel de naranja, surge cuando la celulitis ya es visible en algunos puntos de la piel. Se produce cuando la celulitis ya se ha instalado.
Celulitis dolorosa: es la celulitis en estado avanzado. Debido a ella la piel puede aparecer de una manera compacta y endurecida. Este tipo de celulitis provoca que las zonas afectadas sean más sensibles e incluso puede producir dolor.
Sin embargo la celulitis tiene solución. Existen tratamientos para terminar con ella y tratar de atajar el problema. Métodos como la gimnasia pasiva, las vendas frías, la termosudación
o el masaje subdérmico que pueden ayudar a que la celulitis desaparezca. También la mesoterapia, uno de los más demandados, que consiste en inyectar productos activos a través de punciones en la piel cerca de donde está la antiestética celulitis. Estos productos activos contribuyen así a disolverla.
El ritmo actual de la vida cotidiana es a veces tan frenético e imparable que no nos permite tener tiempo para cuidarnos.
Con este cuidado nos estamos refiriendo a algo tan sencillo como es dedicar tiempo para alimentarnos de una forma equilibrada y sana, ya que en la mayoría de los casos comemos rápido y fuera de casa.
Esto, añadido también a la falta de ejercicio físico realizado de forma regular, que reporta tantos beneficios físicos y psicológicos; se traduce en un incremento de peso además de problemas de piel (exceso de grasa,…), por el abuso de la conocida “comida rápida”.
Para cambiar esto lo principal es poner un poco de voluntad de nuestra parte. A partir de aquí todo es más sencillo.
En el campo de la estética existe un amplío abanico de técnicas para disminuir de peso, en función de las necesidades y circunstancias de cada individuo.
Sin embargo, lo más común cuando se trata de bajar peso, es combinar dietas y ejercicio, aunque a veces simplemente no somos capaces de cumplir con alguno de ellos.
¿Qué hacer entonces? Podemos recurrir a métodos innovadores como la termosudación que es un tratamiento excelente para todas aquellas personas que deseen mejorar de manera homogénea y completa la estética de su figura, gracias al cual conseguimos una considerable reducción de líquidos y una importante mejora de la celulitis localizada. Este tratamiento cómodo, sencillo, indoloro y totalmente inocuo, puede realizarse de forma independiente, aunque está especialmente indicado en aquellas que quieran iniciar o estén siguiendo un régimen de adelgazamiento y pretendan reforzar y acelerar los efectos positivos de la dieta. Puesto que, a través del régimen, se consigue eliminar grasa y gracias a la termosudación se logra una pérdida de toxinas y líquidos retenidos. La acción de los dos tratamientos combinados hará que la pérdida de peso y volumen sea mucho más efectivo.
Turrón, mazapanes, polvorones, cordero, marisco… Llegan las navidades, la típica época de comilonas y excesos. Un tiempo en el que la mayoría de las personas coge algunos kilos de los que luego, semanas después de que hayan terminado las fiestas y todo haya vuelto a la normalidad, no hay más remedio que arrepentirse. Los expertos en dietética dan una serie de consejos para enfrentarnos a estas fechas de comilonas o cenas sin dejar de disfrutar. Recomendaciones sencillas como tratar de evitar comer pan, intentar saltarse los aperitivos y apartar, en la medida de lo posible las salsas.
También es muy aconsejable beber mucha agua o infusiones y tratar de evitar en la medida de lo posible abusar del alcohol, una de las cosas que más engordan. Comidas y cenas de empresa, celebraciones familiares. La mayoría de los alimentos que se ingieren en este tipo de comidas son bastante calóricos, desde el típico cordero de navidad a los aperitivos y sobre todo, los postres.
Pero mucha gente en la época navideña, además de las comilonas y las fiestas, tiene unos días de vacaciones que se pueden aprovechar muy bien para poner el cuerpo a punto. Cosas como hacer un poco de deporte, intentar limpiar el organismo entre fiesta y fiesta y sobre todo descansar, que el cuerpo lo agradecerá. Este puede ser un buen momento para someternos a algún tratamiento de termosudación o gimnasia pasiva, una herramienta que puede ayudar a combatir la flaccidez y la grasa localizada en cintura, glúteos y muslos. Aunque, según los especialistas también sirve para tonificar lso brazos e incluso la cara.
Todo para que las navidades no nos pasen la factura habitual, porque además del bolsillo, el cuerpo también se resiente del descontrol y los abusos. No suele servir para mucho que, entre nuestros propósitos de año nuevo esté el de perder unos cuantos kilos si esos “cuantos” se han convertido en alguno más apenas unas semanas o días antes.