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Cada persona es un mundo, y la forma en la que el cuerpo de cada uno reacciona y se comporta también es diferente. A pesar de que se intentan establecer modelos generalizados para intentar resolver los problemas que lo atacan y buscar soluciones. Éstas, está claro, no pueden ser las mismas para todos los casos. Cuando hablamos de cómo se acumula la grasa, nos encontramos con que ésta no se fija de la misma manera en todas las mujeres. De ahí que se pueda hablar de varios tipos de mujeres: tipo pera, manzana, delgadas o con grasa generalizada. Para todas ellas existe una solución específica por medio de tratamientos o técnicas como la mesoterapia o el drenaje linfático, pero también las dietas, que debe establecer un profesional en función de las determinadas problemáticas, pueden ayudar. Estas dietas se pueden utilizar de forma individualizada, o como apoyo a estos otros tratamientos. Evidentemente estas dietas serán mucho más efectivas si se acompañan de la ingestión de líquidos y de ejercicio físico regular: - Las mujeres tipo pera se caracterizan porque tienen la mitad superior del cuerpo más estrecha que la inferior. En este caso lo hay que evitar los azúcares refinados y las grasas, y todos aquellos alimentos que contengan una gran cantidad de azúcar: frutos secos, melón, patatas, guisantes,…Así como tomar gran cantidad de lácteos desnatados, frutas, verduras y hortalizas bajas en hidratos pero ricas en fibras. Los pescados complementan también esta dieta, pues constituyen la fuente principal de proteínas.- En el caso de mujeres que tienen una acumulación generalizada de grasa, la dieta adecuada es aquella que contenga todos los nutrientes, pero con un aporte de calorías menor del que se consume. Se recomienda tomar verduras, legumbres, frutas, cereales, carnes y pescados no grasos.- Cuando el problema está en que la mujer es muy delgada, no basta con comer de todo y en cantidad, pues esto a largo plazo puede dar lugar a más problemas. Es necesario comer con moderación (hidratos de carbono, proteínas, verduras y hortalizas de todo tipo, lácteos y derivados, fruta y grasas).- Las mujeres manzana tienen una distribución corporal muy similar a la del hombre, por lo que el principal problema que hay que abordar es evitar la acumulación de grasa en el abdomen, evitando en la medida de lo posible las grasas y seleccionando bien los hidratos de carbono que se toman. Los pescados blancos, legumbres, cereales integrales, frutas ricas en fibra, café e infusiones son algunos de nuestros aliados. Los alimentos prohibidos: mantequilla, manteca, tocino, embutidos, quesos curados, lácteos enteros, dulces y carnes rojas. Estos alimentos deben ser distribuidos en cinco o seis comidas al día. Siendo para los cuatro casos el desayuno la comida más abundante. Para el caso de las mujeres delgadas la cena también puede ser fuerte, a base de hidratos (pasta, arroz, patata) pues por la noche al gastar menos energía, se almacenan y se gana peso.
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La decisión de poner remedio a la obesidad, ya sea mediante técnicas como la cirugía de banda gástrica o by-pass, o mediante tratamientos no tan agresivos como la del balón intragástrico, es difícil de tomar. Pero en el camino hasta recuperar una figura saludable hay que tomar otras muchas decisiones que derivan de la pérdida considerable de peso.
Tras la pérdida de peso se origina un cambio estético en la persona que la sufre, que en algunas ocasiones debe tratarse con cirugía plástica en los meses posteriores al tratamiento realizado, pues las consecuencias físicas que se producen en mamas, abdomen, muslos o brazos pueden derivar en algunos pacientes, en secuelas psicológicas.
Evidentemente no todo el mundo que reduce su peso necesita realizarse algún tipo de cirugía de remodelación. Tres factores influyen negativamente y favorecen la necesidad de tener que someterse a alguna operación de este tipo: perder peso de forma muy rápida, tener una alimentación inadecuada (escasas en proteínas y vitaminas) y poseer un bajo tono muscular.
Tampoco cualquier momento es bueno para llevar a cabo estas cirugías. El profesional que está llevando el control del tratamiento antes, durante y después deberá aconsejarnos sobre el momento adecuado para realizarlo en el caso de necesitarlo.
Como ya se ha mencionado antes, las partes que más se ven afectadas por esta disminución considerable de peso son los muslos, los brazos, el abdomen y las mamas. Para todas ellas existen técnicas que corrigen los problemas que se derivan de perder peso:
Para las mamas, es común realizar tanto la mamoplastia de reducción como la de aumento, según los casos.
Para los brazos y muslos, se llevan a cabo de forma combinada o individual, tanto la dermolipectomia como las liposucciones.
Para la grasa localizada en el abdomen, se realizan las abdominoplastías y también, igual que en el caso de brazos y muslos, las liposucciones.
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Llega la primavera y como cada año comienza la cuenta atrás para recuperar la figura deseada, antes de que llegue el buen tiempo y la ropa sobre.
Todos los años lo mismo: dietas aceleradas poco eficaces, ejercicio para desprendernos de los kilos que nos sobran, packs de ofertas en los gimnasios para aquellos rezagados que están armados de buenas intenciones, etc. Pero la falta de constancia y la baja preparación física hacen que este propósito no llegue a buen puerto y no se logre obtener el fin que se pretende.
Adelgazar demasiados kilos de golpe es extremadamente peligroso para la salud, sobre todo cuando las prisas por hacerlo nos hace recurrir a “dietas milagro”, con las cuales se perderá peso a corto plazo pero afectando seguro a nuestro carácter y humor pudiendo provocar otros problemas añadidos como la aparición de estrías al dilatar y contraer la piel en tan corto espacio de tiempo.
Mantener una buena línea no es cosa de tres o cuatro meses, requiere del esfuerzo de todo un año. De la constancia del día a día. Es resultado de un cambio de hábitos, que se resume en adoptar un modo de vida regular y saludable, pues de nada sirve perder una importante cantidad de kilos durante el buen tiempo, si más tarde, vamos a volver a recuperarlos de nuevo cuando finalice éste, porque ya no necesitamos lucirnos. Además de ser una solución nada apropiada, en cuanto a que no nos reportará una satisfacción personal, no es recomendable para la salud.
La solución óptima es recurrir a la ayuda profesional con tiempo suficiente, ya sea para seguir una dieta correcta, realizar ejercicio o someternos a otro tipo de técnicas como pueden ser las lipoesculturas (que acaban definitivamente con el problema de los michelines localizados) o las operaciones de pecho, muy frecuentes en los meses previos al verano para obtener de una vez por todas el cuerpo que siempre hemos soñado, diseñado a nuestra medida.
Los principales centros de estética ofrecen numerosas alternativas para adelgazar y moldear nuestra figura durante todo el año. En función de los resultados que queramos obtener, será más adecuado un tratamiento u otro, siempre teniendo en cuenta que el asesoramiento del experto es fundamental, antes, durante y después de cualquiera de ellos.
Independientemente del tratamiento elegido o de si somos más o menos perezosos, y esperamos al final para corregir nuestros pequeños defectillos, estas clínicas son capaces de ayudarnos a pasar con éxito la prueba de “la operación bikini”, pero no dejemos pasar más tiempo, y aprovecha la primavera pues es un buen momento para ponerte en marcha.
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En una primera fase aparecen como líneas rojizas, violáceas o rosadas, para más tarde pasar a un color blanquecino, que aunque tienen un aspecto algo más disimulado, aún se presentan como un problema que afea muchísimo la zona donde hacen su aparición.
Se trata, independientemente de la etapa en las que se encuentren, de uno de las irregularidades de la piel que más preocupación produce entre sus “victimas”, ya que una vez han aparecido ya no existe posibilidad de acabar con ellas totalmente. Por eso es tan importante tomar las medidas necesarias para prevenirlas.
Cuando las fibras elásticas y de colágeno que forman la capa media de la piel se rompen, hacen su aparición. Los responsables son variados: cambios hormonales, como la pubertad y el embarazo, la predisposición genética, cambios patológicos asociados a ciertas enfermedades o tomar corticoides orales durante mucho tiempo, son algunos de ellos. Aunque los más importantes son los cambios bruscos de peso.
Aunque parece que es una cosa de mujeres, también los hombres pueden padecerlas, aunque las zonas en las que aparecen varían. Mientras que en las mujeres las zonas más afectadas son las caderas, el pecho, la cara interna de los muslos y, durante el embarazo, la zona periumbilical, en los hombres las encontramos en la parte baja de la espalda, la cara interna de los brazos, los muslos y las rodillas.
Lo ideal como en cualquier tipo de afección es prevenir, con una buena alimentación, basada en abundantes verduras, legumbres, frutas, productos lácteos y carnes, pues la ausencia de vitaminas, minerales o aminoácidos presentes en ellos altera la síntesis de proteínas, siendo el colágeno la que más rápidamente lo hace. El ejercicio físico, beber dos litros de agua al día, así como la aplicación de cremas hidratantes después de la ducha también aportan a la piel los nutrientes que necesita para conseguir el nivel de hidratación adecuado.
Si ya han aparecido, lo prioritario entonces será combinar todos los consejos anteriores con un tratamiento específico. Si éstas están rojizas, son superficiales, por lo que las fibras cutáneas posiblemente puedan aún repararse. Al mismo tiempo si las estrías han aparecido como consecuencia de un aumento de peso, el paciente deberá bajar de peso lo más rápidamente posible, para ayudar a la piel a volver a su posición original.
Tratamientos como la cirugía plástica u otros tratamientos menos invasivos como la microdermoabrasión o los rayos láser son casi los únicos remedios para eliminarlas.
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Cada vez son más las personas que empiezan a tomar conciencia de la importancia que la alimentación tiene para prevenir y mejorar problemas de salud. Las campañas de concienciación sobre la conveniencia de tomar unos alimentos u otros con la finalidad de proteger nuestro cuerpo son cada vez más abundantes. Es difícil tener un conocimiento completo de las propiedades de cada alimento, por eso, cualquier clínica que oferte tratamientos de adelgazamiento o rejuvenecimiento corporal, entre otros, contarán con profesionales que nos orientarán sobre patrones alimenticios correctos.
Una ingesta excesiva de calorías, así como un desconocimiento de la composición de los alimentos que nos tomamos no solo acarrea un aumento de peso, sino también otra serie de consecuencias de carácter mucho más negativo. Por eso, es tan importante saber que los alimentos que nos van a aportar vitaminas, antioxidantes y minerales, aunque no nos van a dar la eterna juventud, sí que nos pueden ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, reforzar nuestras defensas y demorar el envejecimiento celular.
Los antioxidantes son sustancias, que encontramos en productos que consumimos cotidianamente. Sus beneficios son tan amplios que es muy importante conocer donde se van a encontrar.
¿Por qué son tan importantes estas sustancias? Los radicales libres son moléculas que el propio cuerpo produce y que, en cantidades determinadas defienden al organismo de la acción de los virus y las bacterias. Estas cantidades de radicales libres pueden aumentar, más allá de lo conveniente para el cuerpo, por el humo de los cigarros, la contaminación ambiental, los medicamentos o el consumo de frituras o salteados entre otros. De esta manera, acaban dañándose las células y convirtiéndose a su vez en radicales libres. Si las células de nuestra piel se dañan, se produce un envejecimiento prematuro ya que ésta se vuelve seca y arrugada, y al dañar los glóbulos blancos, también se va debilitando nuestro sistema inmunológico.
Aquí entran en escena los antioxidantes. Éstos, ayudan a controlar los radicales libres, de tal manera que nuestras células están protegidas, mejorando nuestras defensas y retrasando el proceso de envejecimiento de la piel. También previenen contra el cáncer y las enfermedades cardíacas, pues protegen las paredes de las arterias. En definitiva lo que se consigue es mejorar la calidad de vida.
El melón y la sandía, las frutas cítricas, el tomate, el pepino, la coliflor, el brócoli, las nueces,…son algunos de los ejemplos en donde podemos encontrar antioxidantes, lo cual pone de manifiesto que se pueden encontrar en alimentos de nuestro entorno más cotidiano, sin tener que recurrir a pastillas ni productos costosos.
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En realidad estamos hablando de la mima técnica, lo que ocurre es que la palabra lipoescultura es más descriptiva que la de liposucción, ya que se trata de una técnica de remodelación corporal que lo que pretende es esculpir la figura quitando la grasa sobrante de aquellos puntos en los que se haya acumulado mediante unas cánulas que se introducen a través de mínimas incisiones.
Es una técnica relativamente nueva con la que se puede conseguir una silueta más estética, acabando con las temidas acumulaciones de grasa o lipodistrofias, que se forman por el aumento del número de células adiposas en puntos concretos del cuerpo.
Aunque esta técnica se utiliza para acabar con la grasa; no es una técnica de adelgazamiento, pues hay que diferenciar entre la grasa localizada (lipodistrofias) y la grasa generalizada, para lo que es mejor un buen plan de adelgazamiento, que controle la dieta y ejercicio regular. Tal vez después cuando se hayan perdido los kilos sobrantes sí que sea adecuado utilizar la lipoescultura para eliminar los acúmulos grasos localizados.
No se pierde demasiado peso, aunque si es significativa la reducción de medidas, que oscila entre 2 y 4 tallas dependiendo de la persona.
La liposucción da excelentes resultados, pero no es una técnica definitiva, pues después de ella se puede volver a coger peso, por lo que es necesario cuidarse. Si el exceso de peso posterior a la liposucción no es demasiado grande, al volverlos a perder se puede volver a recuperar la figura tal cual estaba tras la operación.
El candidato ideal para esta cirugía puede ser casi cualquier persona, lo necesario es que tenga buena salud y un peso cercano al normal, pero con depósitos de grasa corporal, Aunque también los pacientes con sobrepeso notarán buenos resultados. En cuanto a la edad no hay límites.
El principal miedo de esta cirugía, más que la operación en sí, es el postoperatorio. Éste, si se siguen las recomendaciones de los médicos no tiene porqué tener complicaciones. Es importante durante los 2 o 3 meses posteriores, que es el tiempo en que tardan los tejidos en volver a su estado original después de la cirugía y del proceso de inflamación, la utilización de una faja que actúa de dos maneras: en los primeros momentos reduciendo el sangrado y el proceso inicial de inflamación y después favoreciendo la retracción de la piel para que ésta se vaya amoldando al cuerpo y a la nueva figura trabajada con la cirugía. También es importante someterse a sesiones de drenaje linfático manual.
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