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SELO significa sinergia electroóptica, y se trata de un nuevo concepto tecnológico que aúna la Radiofrecuencia con la energía lumínica infrarroja. SELO o ELOS (en inglés) ha supuesto una gran revolución en el campo de la estética, pues se ha valido de los distintos niveles de penetración que puede alcanzar la luz infrarroja, de tal manera que combinando la Radiofrecuencia con el espectro de luz es posible dirigirla para alcanzar una profundidad determinada y precisa. Su aplicación dentro de la medicina estética es amplio: tratamiento de la celulitis con Vela Smooth (ya que es el único equipo con tecnología elos, que actúa sobre el cuerpo reduciendo y modelando la figura), fotorrejuvenecimiento (manchas), eliminación de arrugas, acné y depilación. Tratar las arrugas, las manchas, el acné y la depilación son cuatro de los tratamientos más demandados actualmente en cualquier centro estético, por lo que la tecnología SELO ha sido utilizada para crear un innovador tratamiento facial muy completo que se conoce como eLIGHT. Son muchas las ventajas que nos aporta el sistema eLIGHT. Con él tenemos cuatro equipos en uno, tan solo es necesario ajustar los parámetros del equipo en función del tratamiento que se vaya a llevar a cabo y empezar la sesión. Esto permite ahorrar tiempo, dinero y espacio, pues no se necesita un gran local para establecer el aparato.Otra de sus ventajas es que es un equipo de fácil manejo pues tiene un cuadro de mando muy sencillo de programar, lo cual disminuye considerablemente la posibilidad de error por parte del técnico encargado de la máquina.Por último, las actualizaciones del sistema y del mantenimiento de rutina son también muy sencillas y rápidas.
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Realizarnos algún tratamiento de estética destinado a mejorar nuestro aspecto externo eliminando las arrugas, las manchas de la piel o exfoliándola profundamente con la dermoabrasión o el fotorejuvenecimiento, requiere de unos cuidados posteriores Aunque se trata de tratamientos que no necesitan el paso por el quirófano y que “aparentemente” no producen ningún tipo de agresión, esto no es 100% verdadero, y esta agresión aunque no es visible es indudable que se produce. Los efectos que la piel sufre tras someterse a cualquier tratamiento de rejuvenecimiento cutáneo son similares a los de una quemadura del sol. Se muestra roja e irritada, debido a que se modifica su equilibrio cutáneo. Para minimizar estos efectos y conseguir que la piel recupere su equilibrio natural debemos hacer caso a las recomendaciones que nos dé el dermatólogo o el doctor que haya llevado a cabo la intervención.
La piel tras estos tratamientos se presenta sensible e intolerante a cualquier producto y debido a la alteración que su barrera externa ha sufrido es muy probable que esté más predispuesta a sufrir algún tipo de infección por gérmenes. Para evitar todo esto hay que dejar de usar los productos cosméticos habituales durante aproximadamente dos semanas o un mes pues contienen elementos (ácido retinoico, glicólico,…) que pueden irritar esta piel sensible. Además, es recomendable utilizar cremas que aporten un nivel alto de hidratación, un efecto calmante y que aumente las defensas de la piel. Otros consejos que nos dará el profesional es no realizar movimientos exagerados con la cara, pues puede doler debido a la tirantez que presenta la piel. Por supuesto, no debemos olvidar los efectos nefastos que el sol puede ocasionar sobre la piel si no la protegemos convenientemente. Para ello, es recomendable aplicarse una crema protectora que incorpore una protección frente a los rayos ultravioleta A y B, y un factor mínimo de 25, aunque si puede ser pantalla total mucho mejor. Y naturalmente, debemos recordar, que nuestra relación con el centro estético y el médico que ha llevado a cabo el tratamiento no acaba en el momento de realizarlo, sino que cualquier duda o incidencia que se produzca tras los mismos debe ser resuelto por ellos.
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Es muy difícil luchar contra el paso del tiempo y los efectos que éste produce. Podemos retardar con una alimentación adecuada, ejercicio y el uso de productos que la cosmética pone a nuestro servicio, lo más posible su ataque, pero más tarde o más temprano, nos puede alcanzar.
Cuando este momento llega, no debemos pensar en que la única solución para corregir todos estos pequeños problemas se encuentra en pasar por el quirófano. Existen numerosas técnicas que de forma poco invasiva los solucionan con resultados igualmente fantásticos.
Las zonas que más se ven afectadas por el envejecimiento son: el escote y el cuello, las estructuras faciales como los pómulos, las cejas, la nariz y los labios, y en general la piel.
Al cumplir años, es inevitable que la nariz caiga, dándonos el eterno aspecto de enfadados, para devolverle su posición sin pasar por el quirófano, se puede recurrir a una remodelación nasal mediante infiltraciones de hialurónico que tienen un resultado inmediato y duradero (18 a 24 meses), y que tan solo provoca una inflamación el día después de su aplicación.
Igual que se produce una caída de las estructuras de la nariz, disminuye la tensión de los músculos de la frente, de tal manera que se forman arrugas, y las cejas también caen. Para rejuvenecer esta parte, se pueden utilizar infiltraciones de toxina botulínica que paraliza el músculo que sujeta la ceja (en España el Botox solo está permitido para la frente), radiofrecuencia que produce un calor en frente y párpados y estimula la producción de colágeno o sujetando la ceja por debajo de su extremo lateral al cuero cabelludo mediante unos “hilos aptos” como si fuera un anclaje y que no necesita ningún tipo de corte.
Para el caso de los pómulos que han perdido firmeza, así como para los labios que van adelgazándose se puede utilizar el sculptra, que son inyecciones de ácido poliláctico que nutren e hidratan la piel, y en el caso de los labios levantan la comisura de los mismos. Se aplica con crema anestésica y los resultados, con 2 o 3 sesiones mensuales, se van notando poco a poco y duran de 18 a 24 meses.
Dos grandes olvidados son el escote y el cuello, que requieren del láser para tratar los problemas del envejecimiento que se dan en la piel de estas dos zonas. Su tratamiento requiere de las manos de un buen profesional, ya que no todos los laseres valen para tratar estas zonas, además el tipo de paciente y la extensión de la zona dañada influye en la elección de uno u otro.
La piel en general, también se ve alterada con los años y el ataque de la contaminación, el aire acondicionado, las calefacciones y el sol… Se apaga y pierde el grosor y la textura. Uno de los tratamientos más revolucionarios actualmente y que está dando resultados increíbles es la bioestimulación cutánea, que consiste en tomar una pequeña cantidad de sangre del paciente y separar la parte del plasma donde están las plaquetas, para extraer los factores de crecimiento de las mismas. Éstos se infiltran en la epidermis después para estimular la regeneración cutánea en una sola sesión.
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Son numerosas las investigaciones que se llevan a cabo con el objetivo de encontrar nuevos tratamientos, cada vez menos agresivos, que traten el envejecimiento de la piel. Atrás han quedado las técnicas que estiraban la piel del rostro y modificaban las estructuras faciales de una manera tan extrema que a veces al volver a mirarse en el espejo la persona no llegaba a reconocerse. Una de las últimas técnicas que han llegado al mercado es aquella que utiliza la “energía de plasma de nitrógeno” o tratamiento con Rhytec, que no solo actúa superficialmente sino también en las estructuras que hay bajo la superficie. Sus resultados se observan prácticamente desde las primeras semanas y meses, prolongándose éstos durante todo un año. Es una técnica que se ha implantado con éxito en otros países y que está dando sus primeros pasos aquí en España. Entre sus múltiples ventajas está la de que no se trata de un tratamiento quirúrgico, con lo cual no existe ningún tipo de postoperatorio y el paciente puede volver a la rutina diaria inmediatamente. El tratamiento consiste en una serie de sesiones (una o varias) que dura más o menos 60 minutos, en las que se aplica esta energía sobre el tejido de la piel en impulsos cortos, provocando una estimulación del colágeno, que es lo que da a la piel el aspecto de renovación o regeneración. Aunque las molestias durante las mismas son mínimas, a veces se puede utilizar anestesia local. Después de las sesiones pueden aparecer pequeñas rojeces en la piel y que se pele la zona tratada durante los 3 o 4 días siguientes. Es un tratamiento ideal para tratar arrugas, pieles dañadas por el sol o envejecidas, estrías, así como acabar con las cicatrices provocadas por el acné. Además de utilizarse sobre la piel del rostro, da muy buenos resultados sobre el cuello, el escote o las manos. Se puede usar como un tratamiento único, pero también como complemento para cirugías plásticas de la cara u otros tratamientos que se estén realizando de rejuvenecimiento facial. Como estimula a la vez las fibras elásticas y la colágenas, el resultado que se obtiene es muy completo y eficaz.
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A veces, cuando la piel está tan perjudicada por los diferentes agentes atmosféricos (viento, lluvia o frío), por la contaminación, por la alimentación o por otro tipo de factores, ya no es suficiente la utilización de cremas diarias ni las mascarillas de toda la vida para acabar con las impurezas y hacer que la piel recupere el brillo y la salud perdida. Por eso, múltiples centros han incorporado técnicas que igual que las mascarillas se basan en la oclusión, fenómeno que favorece la actuación de ciertos elementos (principios activos) que actúan sobre la piel devolviendo la luminosidad y frescura original. La oclusión que es un término un tanto extraño, consiste nada más que en crear sobre la piel limpia y seca una capa impermeable que evite la pérdida de agua y de los principios activos, para que éstos se introduzcan en la piel y den resultados. Podemos mencionar de entre todas ellas, tres técnicas que son las más utilizadas por sus excelentes resultados:
- Velo: consiste en una tela o gasa muy fina hecha de diferentes materiales que se empapa en diversas sustancias activas en función de la problemática que se quiera tratar, y que se aplica sobre el rostro durante aproximadamente media hora. Sus resultados son tan buenos que se ha extendido de forma muy rápida en el mercado, apareciendo en diferentes formatos que facilitan tanto su uso que se puede usar en la propia casa y no solo en centros de estética. Aunque, cuando se realiza en centros profesionales los resultados que se alcanzan serán bastante mejores ya que se pueden acompañar de otro tipo de tratamientos. Es una técnica que se utiliza sobre todo para el tratamiento de las pieles dañadas y maduras.
- Parches: la principal ventaja de estas tiras que están empapadas de elementos activos que se van liberando de forma regular y continua es que su poder de penetración es muy grande, con lo que su actuación se produce a más profundidad que otro tipo de productos. Además su aplicación, rápida y limpia, es muy sencilla y no da lugar a error en cuanto a la dosis que se aplica. Es muy útil este método cuando se quieren tratar zonas determinadas como los labios, los ojos,…Aunque también los hay para la cara entera.
- Peel-off: es una técnica que estuvo de moda hace ya unos años pero que vuelve a resurgir por el actual descubrimiento de múltiples productos cosméticos. Consiste en crear sobre la piel una “segunda piel” con cosméticos que se secan al cabo de unos minutos de haberlos aplicado. Tras dejarla actuar el tiempo necesario hay que intentar retirarla de una sola vez, quitando los restos con agua. Es muy efectiva para las pieles secas, así como para limpiar y exfoliar las pieles grasas. Se puede además aplicar sobre zonas donde la piel es más fina, como ojos y labios, aunque no sobre las cejas.
TagsTags: centros de estética, exfoliar, oclusión, parches, peel off, piel seca, velo
Aunque es un problema que afecta tanto a hombres como a mujeres, casi en la misma proporción, es en los hombres donde aparece de forma más intensa y agresiva.
Tanto unos como otros, no solo se tienen que enfrentar a problemas estéticos sino también a graves problemas psicológicos, pues estos granos que a veces llegan a cubrir la totalidad de la cara y algunas zonas del cuerpo no se logran eliminar de ninguna manera.
La tipología en la que aparecen es variada: pústulas, puntos negros, lesiones quísticas y nodulares, forúnculos, microquistes,…, así como también la zona donde se localizan. Sin embargo existe solución para todos ellos, eliminándolos por completo o atenuándolos.
Los tratamientos más eficaces actualmente son los peelings químicos, el resurfacing y la microdermoabrasión.
Peeling químico: consiste en aplicar sobre la zona afectada una sustancia química para renovar la superficie de la piel. En las primeras sesiones el experto comienza aplicando concentraciones muy bajas de esta sustancia, pero a medida que va viendo la mayor o menor tolerancia de la piel a la misma va aumentando o disminuyendo la dosis. En función de la profundidad a la que quiere llegar el peeling se utiliza una sustancia u otra: para los más superficiales (glicólico, salipeel), para los medios (TCA) y para los profundos (fenol). Para notar los resultados son necesarias de 6 a 8 sesiones.
Es apto para tratar el acné leve y moderado, así como los comedones y microquistes, ya que elimina el exceso de grasa. También se consigue eliminar las cicatrices residuales.
Microdermoabrasión: es mucho menos agresivo que los peelings superficiales aunque se obtienen los mismos resultados. Se emplean cristales de óxido de aluminio para eliminar las células muertas de la piel. Varios días antes de cada sesión se debe aplicar una crema con retinoides para mejorar la efectividad, siendo visible los resultados prácticamente desde la primera sesión.
Es apto para eliminar puntos negros y blancos, suavizar cicatrices y líneas de expresión menos prominentes.
Resurfacing: consiste en la exfoliación de las capas más superficiales de la piel mediante láser (el que mejores resultados consigue es el de Erbio, aunque también es muy utilizado y conocido el de CO2). A mayor poder de penetración del láser más capas de piel se eliminan. Se realiza en quirófano con anestesia local más sedación o anestesia general, aunque los más lívianos se pueden realizar de forma ambulatoria y con anestesias tópicas.
Es muy efectivo para mejorar las cicatrices residuales del acné.
En los tres casos, tras la sesión la piel queda levemente enrojecida, por lo que es recomendable aplicarse algún producto que alivie. También será necesario protegerse del sol durante al menos 6 meses.
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