El bótox cumple 20 años y los famosos están agradecidos
El botóx, líder indiscutible de los tratamientos de belleza no quirúrgicos cumple ya 20 años.
Muchos famosos internacionales como Kylie Minogue, Cindi Crawford y Linda Evangelista ya dan fe de sus excelentes resultados, sin embargo este tratamiento no solo se extiende fuera de España y si no que se lo digan a Beatriz de Orleáns que reconoce abiertamente que le gusta mimar su piel con tratamientos rejuvenecedores como el bótox.
Una famosa que tampoco le cuesta hablar de ello es a Marta Sánchez, que a sus 44 años esta esplendida y afirma acudir a este tipo de tratamientos una vez al año.
La modelo Bimba Bosé tampoco se oculta: “Se que muchas modelos recurren a estas técnicas, aunque no lo digan. A mí tampoco me importa reconocerlo”. Al igual que tampoco le cuesta a Cristina Tárrega, a la escritora Carmen Posadas ni a Silvia Tortosa, que hace lo que sea necesario para quitarse unos años.
Otras muchas prefieren mantener el secreto y intentar aparentar que su secreto no es más que una envidiable genética y muchas horas de sueño. Algunas de ellas son: Isabel Preysler, Naty Abascal, Rosa Valenty, Ivonne Reyes, Ana Rosa Quintana, Carmen Lomana, Ana Torroja o la ex ministra Magdalena Álvarez.
Los increíbles efectos del bótox también pueden verse en la clase alta. La Princesa Letizia Ortiz, podría haber recurrido a este sistema igual que Carmen Martínez-Bordiú o Eugenia Martínez de Irujo la cual parece seguir los pasos de su madre la duquesa de Alba.
Pero no confundamos, los hombres también acuden cada vez más a soluciones de este estilo. De los más de 80.000 tratamientos realizados en España en el año 2008, el 5% fueron dirigidos a varones. Uno de ellos Alfonso Díez, amigo de la duquesa. En el mundo de la canción podemos encontrar otros famosos como Julio Iglesias que cuida su piel y su imagen con este tratamiento.
Otros hombres famosos fieles a la toxina botulínica son Josemi Rodriguez, que lo utiliza para el entrecejo y Andrés Pajares el cual se denomina así mismo “el gato con bótox”.
Como la mayoría de los grandes descubrimientos de la humanidad, este tratamiento vio la luz de forma accidental. La toxina botulínica era usada para el control de la sudoración o el tratamiento del estrabismo. De esta forma, una oftalmóloga canadiense descubrió que al intentar corregir una contracción del párpado de un paciente, mejoró misteriosamente su problema con las patas de gallo.
En España, el bótox llego 15 años después y se conoce como Vistabel.
A través de unas pocas infiltraciones indoloras y sin posoperatorio ni marcas, se consigue una relajación de los músculos culpables de las marcas de expresión, dando al rostro una imagen más juvenil.
Fuente: Diario El Mundo - 21 de Noviembre



