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La decisión de poner remedio a la obesidad, ya sea mediante técnicas como la cirugía de banda gástrica o by-pass, o mediante tratamientos no tan agresivos como la del balón intragástrico, es difícil de tomar. Pero en el camino hasta recuperar una figura saludable hay que tomar otras muchas decisiones que derivan de la pérdida considerable de peso.
Tras la pérdida de peso se origina un cambio estético en la persona que la sufre, que en algunas ocasiones debe tratarse con cirugía plástica en los meses posteriores al tratamiento realizado, pues las consecuencias físicas que se producen en mamas, abdomen, muslos o brazos pueden derivar en algunos pacientes, en secuelas psicológicas.
Evidentemente no todo el mundo que reduce su peso necesita realizarse algún tipo de cirugía de remodelación. Tres factores influyen negativamente y favorecen la necesidad de tener que someterse a alguna operación de este tipo: perder peso de forma muy rápida, tener una alimentación inadecuada (escasas en proteínas y vitaminas) y poseer un bajo tono muscular.
Tampoco cualquier momento es bueno para llevar a cabo estas cirugías. El profesional que está llevando el control del tratamiento antes, durante y después deberá aconsejarnos sobre el momento adecuado para realizarlo en el caso de necesitarlo.
Como ya se ha mencionado antes, las partes que más se ven afectadas por esta disminución considerable de peso son los muslos, los brazos, el abdomen y las mamas. Para todas ellas existen técnicas que corrigen los problemas que se derivan de perder peso:
Para las mamas, es común realizar tanto la mamoplastia de reducción como la de aumento, según los casos.
Para los brazos y muslos, se llevan a cabo de forma combinada o individual, tanto la dermolipectomia como las liposucciones.
Para la grasa localizada en el abdomen, se realizan las abdominoplastías y también, igual que en el caso de brazos y muslos, las liposucciones.
El lifting braquial o “braquioplastia” es una operación de cirugía estética gracias a la cual se consigue corregir la flacidez y la acumulación de grasa mediante la extirpación del tejido descolgado. Para conseguirlo, se practica una incisión paralela al brazo por su parte interna. La intervención se realiza con anestesia general y aproximadamente tiene una duración de tres horas.
En la intervención se procederá a practicar un corte en el brazo para poder extraer la piel y grasa sobrante. El tamaño de la incisión dependerá de la cantidad de materia grasa que sea necesario eliminar, lo cuál podrá influir en la posterior recuperación. Por eso, es conveniente detectar este problema a tiempo para ser intervenido cuanto antes y que las consecuencias del postoperatorio apenas tengan complicaciones: en un caso ya agravado el corte será mayor y la cicatriz por tanto también. Una vez realizada la incisión se procederá a realizar una liposucción para eliminar la grasa sobrante. Pasado este paso, lo siguiente será preparar los tubos de drenaje, los cuales permanecerán varios días después de la cirugía, para luego suturar las incisiones. Por último para facilitar el proceso de cicatrización, se vendan los brazos durante dos o tres días.
Como en el caso de cualquier intervención quirúrgica es importante realizar un buen postoperatorio. Para ello, después de la intervención es muy recomendable el reposo, para que las suturas no sufran ningún tipo de tensión, para ello debemos evitar realizar esfuerzo alguno, sobre todo con los brazos. También se recomienda no mojar el apósito que hayan puesto para proteger la herida, no exponerse al sol, ni dormir boca abajo, de esta manera las cicatrices irán poco a poco desapareciendo y cambiando de aspecto hasta su desaparición total.
A la semana, si no existen complicaciones, podrás empezar a hacer tu vida normal evitando todavía los esfuerzos. Y en dos semanas o en tres ya definitivamente todo volverá a la normalidad. Para ver el resultado final del lifting, sin embargo, se deberá esperar unos seis meses para que el cuerpo se termine de reestablecer, aunque la tardanza o celeridad de la recuperación depende de la capacidad de curación de cada paciente.
Desde Asia ha llegado recientemente a España la técnica Narl, inventada por un doctor japonés llamado Hirohide Miwa. El Narl es un tratamiento no invasivo, que no requiere pasar por el quirófano, y que utilizando los ultrasonidos elimina las grasas convirtiéndolas en ácidos grasos libres que el cuerpo asimilará y eliminará más fácilmente, evitando de esta manera su acumulación.
¿Qué es?
Es un novedoso sistema de ultrasonidos que actúa directamente sobre la lipólisis (procedimiento natural de la liberación de grasas) consiguiendo llegar hasta los niveles subdérmicos más profundos. Al aplicar ultrasonidos a unas determinadas frecuencias y unas intensidades específicas se consigue la movilización de la grasa por estimulación de la noradrenalina. El resultado es una disminución del volumen corporal por eliminación de grasa.
La frecuencia e intensidad de estos ultrasonidos estimulan las raíces del sistema nervioso simpático, esto provoca una difusión de noradrenalina dentro del tejido adiposo. Esta es captada por los adiposos vecinos, que inician una lipólisis localizada.
El Narl es un método muy eficaz para combatir la celulitis y la flacidez de determinadas partes del cuerpo como la papada, la espalda, glúteos, cintura… pero especialmente del abdomen, por lo que es muy demandada por los hombres. Sus resultados son visibles más o menos a partir de la séptima u octava sesión. Aunque para que esta técnica sea realmente efectiva el paciente que se someta a este tratamiento debe entender que éste debe ir siempre acompañada de ejercicio físico (puede ser pasivo) y dietas sanas y saludables para reforzar los resultados que se quieren obtener. Además es necesario tener constancia con el tratamiento, ya que para completarlo, no ocurre como por ejemplo con la liposucción, en el que la grasa es eliminada de una sola vez, si no que hay que someterse a un determinado número de sesiones
¿Cómo funciona?
La duración de las sesiones variará en función de la zona que se quiera tratar, pudiéndose llevar a cabo en la misma sesión el tratamiento de cinco zonas a la vez, durante un tiempo máximo de 45 minutos que es lo recomendable. Las sesiones consisten en colocar una serie de aplicadores sobre las zonas que se quieran adelgazar, de tal manera que los ultrasonidos puedan transformar los triglicéridos en ácidos grasos libres. Después, el paciente debe permanecer 10 minutos en la plataforma vibratoria donde se quemarán las grasas sobrantes. Por último, para completar el tratamiento, sería recomendable realizar ejercicio físico para reforzar el resultado.
Llega la primavera y como cada año comienza la cuenta atrás para recuperar la figura deseada, antes de que llegue el buen tiempo y la ropa sobre.
Todos los años lo mismo: dietas aceleradas poco eficaces, ejercicio para desprendernos de los kilos que nos sobran, packs de ofertas en los gimnasios para aquellos rezagados que están armados de buenas intenciones, etc. Pero la falta de constancia y la baja preparación física hacen que este propósito no llegue a buen puerto y no se logre obtener el fin que se pretende.
Adelgazar demasiados kilos de golpe es extremadamente peligroso para la salud, sobre todo cuando las prisas por hacerlo nos hace recurrir a “dietas milagro”, con las cuales se perderá peso a corto plazo pero afectando seguro a nuestro carácter y humor pudiendo provocar otros problemas añadidos como la aparición de estrías al dilatar y contraer la piel en tan corto espacio de tiempo.
Mantener una buena línea no es cosa de tres o cuatro meses, requiere del esfuerzo de todo un año. De la constancia del día a día. Es resultado de un cambio de hábitos, que se resume en adoptar un modo de vida regular y saludable, pues de nada sirve perder una importante cantidad de kilos durante el buen tiempo, si más tarde, vamos a volver a recuperarlos de nuevo cuando finalice éste, porque ya no necesitamos lucirnos. Además de ser una solución nada apropiada, en cuanto a que no nos reportará una satisfacción personal, no es recomendable para la salud.
La solución óptima es recurrir a la ayuda profesional con tiempo suficiente, ya sea para seguir una dieta correcta, realizar ejercicio o someternos a otro tipo de técnicas como pueden ser las lipoesculturas (que acaban definitivamente con el problema de los michelines localizados) o las operaciones de pecho, muy frecuentes en los meses previos al verano para obtener de una vez por todas el cuerpo que siempre hemos soñado, diseñado a nuestra medida.
Los principales centros de estética ofrecen numerosas alternativas para adelgazar y moldear nuestra figura durante todo el año. En función de los resultados que queramos obtener, será más adecuado un tratamiento u otro, siempre teniendo en cuenta que el asesoramiento del experto es fundamental, antes, durante y después de cualquiera de ellos.
Independientemente del tratamiento elegido o de si somos más o menos perezosos, y esperamos al final para corregir nuestros pequeños defectillos, estas clínicas son capaces de ayudarnos a pasar con éxito la prueba de “la operación bikini”, pero no dejemos pasar más tiempo, y aprovecha la primavera pues es un buen momento para ponerte en marcha.
¿Cuántas veces hemos oído decir a una amiga, a un familiar, o a cualquier persona que está sometiéndose a algún tratamiento para perder peso, que no ha perdido muchos kilos, pero sí mucho volumen? Innumerables, ¿verdad?
Esta pérdida de volumen está relacionada con la retención de líquidos. Este fenómeno es un mal que afecta especialmente a las mujeres y se refleja en pesadez de piernas, calambres, malestar general, manos hinchadas, abdomen abultado, etc. En general en mostrar un aspecto hinchado y voluminoso, que acaba destrozando nuestra silueta.
En una situación normal, el cuerpo posee un sistema de autorregulación hormonal que siempre busca un equilibrio en los niveles de líquido, sin embargo existen factores que influyen negativamente sobre el organismo e impiden que regule estos niveles. Estos factores pueden ser de tres tipos:
Orgánicos: algunas enfermedades circulatorias, renales y hepáticas pueden llegar a provocar retención de líquidos porque el retorno sanguíneo y linfático se vuelve más lento, de tal manera que los líquidos se estancan entre las células de los tejidos blandos.
Ambientales: la utilización de prendas inadecuadas, una alimentación incorrecta rica en sal, la escasez de ejercicio físico, así como tomar ciertos medicamentos (anticonceptivos, antiinflamatorios,…) pueden dificultar el paso de los líquidos desde el espacio intravascular al intersticial.
Hormonales: los estrógenos aumentan la permeabilidad de los capilares, que dejan escapar el agua, acabando finalmente en los tejidos blandos de ciertas zonas (piernas,…) donde la circulación es mucho más complicada.
Aunque no existen técnicas quirúrgicas que alivien el problema, si que existen numerosas técnicas activas que intentan mejorar el drenaje. Entre ellas, podemos resaltar las Corrientes Excitomotoras, el Drenaje linfático manual, el masaje con aceites esenciales, la Vacumterapia (por ejemplo con Vela Smooth), la Ducha Vichy y Envoltura de barro, y por último, la más conocida de ellas: la Presoterapia Ballancer. Todas ellas se basan en estimular el sistema circulatorio de retorno, eliminar líquidos, y descongestionar el tejido realizando un masaje sobre la zona afectada.
Muchas veces se nos olvida la importancia que tiene nuestra piel. Su salud debe ser primordial, igual que la de cualquier otro órgano. No solo vale con que parezca que está bien, sino que debe estar sana de verdad.
El auge de la estética y la cosmética en estos últimos años ha provocado un gran intrusismo profesional. Parece que cualquiera es experto y puede realizar cualquier tratamiento. Esto, unido a la publicidad, a veces engañosa, y el “boca a boca” que alaba los beneficios de muchos productos que a veces no tienen propiedades beneficiosas de ningún tipo, alimentan cada vez más el desconocimiento general acerca de qué es lo mejor para la salud de nuestra piel.
Es un tema muy importante del que tenemos que tomar conciencia y cambiar el chip. Igual que haríamos en el caso de una afección en cualquier otro órgano pidiendo ayuda al experto adecuado, para cuidar nuestra piel o simplemente para obtener información adecuada sobre cualquier duda que tengamos también deberemos pedir ayuda a los profesionales dedicados a su tratamiento, y seguir las directrices que nos marcan en cuanto a la utilización de los productos que existen en el mercado y cuyos resultados son realmente extraordinarios.
La publicidad nos acerca una amplia gama de productos, pero no todo lo que ofertan es tan bueno como parece. Entre todos estos productos, las mejores alternativas que encontramos para la piel, son aquellos que llevan en su composición los siguientes elementos:
Ácido hialurónico: es un producto que retiene una gran cantidad de agua a su alrededor, de tal manera que aumenta la elasticidad de la piel y mejora su aspecto, dando volumen a la dermis, de tal manera que es básico para el tratamiento de las arrugas.
Toxina Botulínica (Botox y Vistabel): es una sustancia muy útil también para eliminar arrugas y líneas de expresión en zonas de movimiento facial, pero hay que tener cuidado, un profesional poco experto puede tirar por tierra un buen resultado, no dejando un rostro armónico.
Fitoestrógenos: son sustancias que se encuentran en algunos productos cosméticos, y que es lo máximo en pieles maduras. Permiten recuperar la elasticidad y el brillo perdido de la piel, elimina el vello facial y equilibra el aceite natural de la piel.
Vitamina C: elimina las manchas de la edad, la hiperpigmentación, alivia los signos del fotoenvejecimiento, tensa la piel con lo que puede llegar a eliminar líneas finas de expresión, y en general revitaliza la piel devolviéndole la luminosidad perdida.
Retinol: es un derivado de la vitamina A. Repara y regenera tejidos. A veces se confunde con el Acido Retinoico, pero no tiene nada que ver, éste último es mucho más peligroso, se vende con receta médica, y no se debe salir a la calle a no ser que se lleve protector solar de alto factor.
Ácido Glicólico: exfolia las células muertas obteniendo una piel suave y luminosa. También hidrata la piel en profundidad y al aumentar la producción de colágeno atenúa surcos de expresión.
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